Quinta sesión de la semana del juicio del caso Cursach. En el banquillo, Vicente Gómez, el actual jefe de la Patrulla Verde de la Policía Local de Palma, aunque ha matizado hoy que "está dejando las funciones".
Según declaró en la fase de instrucción, tanto él como otros compañeros de la Policía -y su hermano, Juan Miguel- fueron coaccionados por superiores para modificar un acta de precinto al Megapark y al Don Quixote -ambos locales de Cursach-, el 8 de junio de 2007.
Concretamente, ha asegurado que recibió amenazas del director general del Grupo Cursach, Bartolomé Sbert, en presencia del ex jefe de la Policía Local de Palma, Joan Miquel Mut, para que cambiase datos de un acta de precinto de un local del grupo.
"Si no hace esto, lo denunciaré", dijo Sbert según el testigo. Antes de esta reunión con Sbert y Mut, el testigo indica que ya se reunieron con él, y los otros dos agentes que actuaron en ese momento, tanto Mut como el jefe de la Patrulla Verde Gabriel Torres para que modificaran el acta y el atestado. "Nos dijeron que habíamos hecho mal el trabajo y querían protegernos", ha explicado.
En su intervención, el testigo ha reconocido que fue "de cena o de comida" unas dos o tres veces con el fiscal Subirán y que tenía un chat con él, su hermano y otro policía que ayer declaró como testigo. Todo, cuando se desarrollaba la instrucción judicial y el caso estaba bajo secreto de sumario.
Ante preguntas del abogado de Sbert, Antonio Martínez, ha reconocido que ha tenido interés "en toda la causa" pero "jamás" ha tenido acceso. En concreto, ha indicado que fue llamado como testigo por Subirán porque llegó un anónimo en 2014 en el que decían que mantenía una relación sentimental con el fiscal, algo que ha negado: "Evidentemente, no".
El último contacto lo ha situado hace dos años en una llamada de "apenas diez segundos" en la que el fiscal se interesó si se había sentido coaccionado. "Cuando le dije que no, colgó", ha afirmado.
En el transcurso de su interrogatorio, los letrados de la defensa han preguntado por una advertencia que él le hizo al fiscal tras ver un recorte de prensa. El testigo lo ha definido como "un chascarillo", pero a palabras de la presidenta del Tribunal, Samantha Romero, ha considerado que entraba en una "situación diabólica". "Eso es inadmisible. Está diciendo que es un chascarrillo, cuando en su declaración le dio gravedad", ha indicado.
El agente ha negado esta máxima y ha subrayado que quién le dio esa importancia fue el fiscal Subirán. "Nunca se la di yo", ha asegurado.
OTROS POLICÍAS TESTIGOS LO RATIFICAN, OTRO LO NIEGA
En días anteriores, los otros dos agentes que levantaron las actas contra el local de Cursach y uno cercano, El Quijote, también han declarado como testigos en el juicio que se celebra en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares. Uno de ellos coincidió en su declaración con las amenazas de Mut y Torres para cambiar datos, pero otro lo negó. "Ningún mando trató de cambiar las actas. Se interesaban porque la operación fue muy compleja", aseveró.
En todo momento, el testigo ha defendido su actuación durante el levantamiento de esas actas porque la música "volaba" sobre el Megapark, el local de Cursach. "Estoy convencido que pidieron la modificación para proteger al Megapark", ha subrayado.
RELACIÓN CON ANGÉLICA PASTOR
La última parte del interrogatorio ha versado sobre su relación con la ex regidora de Seguridad Ciudadana Angélica Pastor. El testigo ha concretado que era "estrictamente profesional" y "jamás" informó a Pastor sobre las conversaciones que mantenía con Subirán.
Con todo, ha negado haberse beneficiado profesionalmente de las detenciones de algunos acusados, que ocupaban cargos de jefatura en le Policía Local de Palma. El juicio seguirá el lunes, a las 09.45 euros, en la Audiencia Provincial de Baleares.
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