Hace casi dos semanas finalizó el juicio de la vergüenza, el juicio del mal llamado Caso Cursach.
Pasados cerca de quince días, la paciencia en oír disculpas por parte de los políticos del Ajuntament de Palma, que alegremente y gratuitamente vilipendiaron a los jefes del cuerpo de Policía Local de Palma, a algunos policías locales y al Partido Popular, pasa a la indecencia de no pedirlas. No pido lo que ellos pidieron o hicieron, pido que tengan la decencia de pedir perdón.
Dicho esto, creo que conviene recordar al pastor Martín Niemöller, como hizo el Comisario Mut en su carta a la Directora de un medio de comunicación:
“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, ya que no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, ya que no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, ya que no era sindicalista.
Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, ya que no era judío.
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.”
Días antes de finalizar el juicio se empezaban a oír voces apuntando las tropelías del Sr. Penalva y Sr. Subirán -mantendremos las composturas- instructores del Caso Sancus (caso Cursach); las injusticias, torturas y violaciones de los derechos fundamentales por parte de los investigadores, tanto judiciales como policiales; la falta de consistencia en las acusaciones y elucubraciones de testigos y denunciantes; la vulneración sistemática de la presunción de inocencia; las responsabilidades judiciales penales, las administrativas de los funcionarios policiales o las políticas de los responsables políticos, que se pudieran derivar al finalizar el juicio. En fin, todo hacía presagiar que no había mafia policial, que los empresarios y los políticos no estaban confabulados con los mandos policiales y que “lo que ha oído”, “lo que le han contado”, “lo que todos sabemos”, “lo que me imagino”, “lo que pienso”, etc, NO son pruebas de cargo ni elementos enjuiciables, ni siquiera acciones que permitieran instaurar las medidas cautelares que se adoptaron.
Desde el inicio de la instrucción éramos muchos que en “petit comité” comentábamos lo explicado anteriormente, siempre manifestando que si existían pruebas hacia alguno de los investigados, tendría que tener las consecuencias penales y administrativas correspondientes. Del mismo modo, había otros que públicamente apuntaban hacia la trama policial corrupta y en connivencia con el Partido Popular; fue notable el escarnio público por parte de políticos gobernantes en el Ajuntament de Palma hacia sus “empleados” (policías y funcionarios de la Administración General) y hacia los regidores o diputados del Partido Popular. Del mismo modo, también hubo un grupo de policías que se encargó de silenciar al resto de policías, aunque fuese por el miedo a hablar.
Finalizado el juicio, mucho se ha escrito sobre la vulneración del derecho a la presunción de inocencia, de las detenciones ilegales, de las torturas, del falso testimonio, etc. A excepción de representantes políticos en Twitter, de periodistas y comunicadores, de abogados, de investigados y de mandos policiales retirados o de policías en redes sociales de grupos cerrados, ningún mando policial relevante ha sido capaz de defender la profesionalidad de los policías y, sobre todo, la presunción de inocencia (policías de Palma, empresarios, políticos o de cualquier ciudadano en general), para que no vuelva a ocurrir otro monumental ultraje al derecho penal como el que vivimos.
Entiendo que los mandos de Palma esperaran el desenlace del juicio, ya que hablar durante la fase de instrucción era sinónimo de silenciarte (expediente e investigado), pero ahora el desenlace del juicio ya se ha producido.
Entiendo que por parte del resto de mandos policiales de las Illes Balears se pensara “esto no va conmigo”, “yo qué sé que hay de cierto en lo que se dice” o que visto los antecedentes con los mandos de Palma temieran por correr la misma suerte, pero ahora el juicio ya ha finalizado.
Que yo tenga conocimiento, a excepción del Ágora publicada en mallorcadiario.com (que a título personal escribí: “truco o trato”) no ha habido otra voz denunciante, o no he tenido conocimiento, que sea mando en activo y que exprese su opinión como profesional, pero sin necesidad de inmiscuir a ninguna institución.
Lo mismo pasó con los “Agentes COVID”, todos los profesionales que conozco aplaudieron mi crítica, también a título personal, la cual fue dirigida a todos los jefes de policía local. Ningún otro mando policial en activo hizo publicó una crítica a la normativa de los “Agentes COVID”, si lo hicieron dos Exdirectores Generales de Interior.
Tengo la ventaja, o la suerte, de haber sido Director General de Interior, Emergencias y Justicia, mando en la Policía Local de Palma, Jefe de dos policías locales, pero sobre todo me considero persona; persona que puede pasar por el mismo calvario que mis compañeros, y por eso termino como empecé: “Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.
Sergi Torrandell