La compañía Trablisa ha incorporado al mercado unas cámaras termográficas de gran precisión como solución a la necesidad de prevenir y controlar los contagios de Covid-19 en espacios y recintos que registran importantes aglomeraciones de usuarios, como aeropuertos, estaciones ferroviarias, escuelas, hospitales, grandes superficies y otros establecimientos comerciales, y todo tipo de instalaciones que se caracterizan por la afluencia masiva de ciudadanos.
Estos dispositivos de última generación cuentan con la capacidad de registrar la temperatura corporal en tiempo real, y, además, hacerlo de manera simultánea a un gran número de personas, permitiendo que los controles se desarrollen de forma más fluida y evitando las colas que generan los mecanismos que se han venido utilizando hasta el momento, como las pistolas de medición de temperatura. Este equipamiento presenta, además, el inconveniente de que no se puede mantener una prudente distancia de seguridad entre los usuarios, aumentando, por tanto, el riesgo de infección.
MEDIDAS EXCEPCIONALES EN CIRCUNSTANCIAS EXCEPCIONALES
En una nota informativa, la compañía Trablisa expone que la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 “está teniendo un impacto enorme en todo tipo de actividades, y nos ha obligado como sociedad a recurrir a medidas excepcionales, que limitan nuestra movilidad para así evitar su propagación y contagio”. Esto es así porque, como afirma Trablisa, la epidemia que estamos afrontando “es feroz y altamente contagiosa, y causa un impacto fuerte en la salud de cualquier persona”.
En este sentido, la compañía recuerda que la fiebre es, precisamente, “uno de los síntomas típicos en el desarrollo del virus”, razón por la cual su medición resulta imprescindible a la hora de detectar la presencia de supuestos o posibles casos de coronavirus. Esta es, de hecho, una de las prestaciones más destacadas de las cámaras termográficas de Trablisa, cuyo sistema puede ser instalado de forma temporal, mediante la sujeción con trípodes, o de manera definitiva, a través de la utilización de soportes o anclajes a pared o techo. En un entorno adecuado y bien controlado, la precisión de estos dispositivos puede llegar al +/-0,1ºC a +/-0,3ºC
Los recintos que opten por la colocación de las cámaras termográficas deberán, en primer lugar, configurar una
fila de monitorización, separando el espacio de las diferentes zonas o áreas que comprende la instalación. Cuando la cámara se halle ya en funcionamiento, será posible realizar la detección de personas con
alteraciones en la temperatura corporal mediante un
escaneo en movimiento, es decir, sin requerir a los usuarios que tengan que soportar aglomeraciones y colas para someterse a la medición. En el caso de que alguien sea
identificado como un sujeto aquejado por un episodio de fiebre, deberá aplicársele un
termómetro para realizar una
segunda comprobación que valide la primera valoración de la cámara.