Los problemas para acceder a la vivienda, ya sea mediante compra o alquiler, han vuelto a ser protagonistas este 2019. Los precios en Baleares han vuelto a escalar hasta los primeros puestos del ranking nacional. Con un precio medio por metro cuadrado de 2.368 euros, Baleares sigue siendo la comunidad con los precios más elevados a la hora de comprar. Por detrás, le siguen Madrid -con 2.244 euros por metro cuadrado- y el País Vasco -con 2.163 euros-, según datos del último informe publicado por las empresas de tasación.
Si la opción es alquilar, el panorama mejora ligeramente, aunque Baleares no sale de los puestos más caros y se sitúa en el cuarto lugar del ranking con un precio medio de 16,72 euros por metro cuadrado, solo por detrás de Barcelona, Madrid y Guipúzcoa.
Los precios del mercado en Baleares se han disparado un 40 por ciento desde 2014. Así, por ejemplo, los jóvenes baleares de entre 16 y 29 años se ven obligados a dedicar el 123,6 por ciento de su salario para poder pagar un alquiler y un 91,8 por cien a una hipoteca si la opción es comprar. Es decir, que sólo se pueden acometer tales operaciones si el esfuerzo es compartido.
La previsión de los expertos para el 2020 es que los precios se estabilicen, aunque seguirán estando altos. A ello hay que sumar el incremento demográfico que augura otros 200.000 nuevos residentes en los próximos diez años, lo que puede alterar cualquier previsión.
El presidente de la Asociación de Promotores de Baleares, Luis Martín, analizaba para mallorcadiario.com la situación. El acceso a la vivienda se ha convertido en un enorme reto para el que los promotores exigen la solución de tres problemas que califican de endémicos en Baleares: la dificultad de disponer de vivienda asequible, los problemas de la financiación y la lentitud de la Administración que consideran que está "paralizada y aturdida a todos los niveles".
El mercado de segunda mano -muy activo los últimos años- se está agotando y la obra nueva está prácticamente extinta. Todo esto afecta a los precios. Los promotores se quejan de que los ayuntamientos tardan hasta un año en dar una licencia. Para superar esta situación, proponen acciones que impacten notablemente en el mercado. Por ejemplo, en Son Busquets -la gran asignatura pendiente para la vivienda en Palma- proponen construir edificios con alturas de hasta nueve plantas, una opción que, sumada a una oferta a bajo precio, no sólo sacaría miles de viviendas al mercado sino que tendría un impacto a la baja en los precios de otras zonas de la capital.
Son alternativas de los profesionales del sector a tener en cuenta. Alternativas que habría que encuadrar en un plan urbanístico con un horizonte entre 20 y 40 años. Mirar lejos para empezar a solucionar un problema de gran magnitud.