El Zanzíbar abrió sus puertas hace 15 años en el barrio de Santa Catalina de la mano de Esteban Pujol, quien actualmente sigue al frente del negocio junto a su hijo Joan Pujol.
En declaraciones a mallorcadiario.com, Joan Pujol lamenta que debido a la ordenanza de terrazas del Ayuntamiento les ha llegado la hora de echar el cierre. "Las mesas de la terraza suponían para nosotros un 38 por ciento de nuestra facturación y eso cada mes se nota". Además, comenta que el barrio de Santa Catalina ha experimentado un cierto "bajón" este verano que también les ha afectado económicamente.
Pujol explica que en enero solicitaron la renovación de la terraza y mientras esperaban la respuesta les llego una primera multa de 1.000 euros. Entonces decidieron retirar las mesas pero al ver que otros establecimientos de la zona las seguían conservando se arriesgaron y volvieron a ponerlas. En mayo les llegó una segunda multa, de otros 1.000 euros, y fue en ese momento cuando empezaron a replantearse el futuro.
"Ya que tuvimos que retirar las seis mesas de la terraza, las cuales suponen un buen porcentaje de nuestra facturación, intentamos buscar una solución y adaptamos un banco de madera dentro del perímetro del local pero al aire libre. Aún así no fue suficiente", lamenta Pujol.
Con la retirada de la terraza, el negocio lleva varios meses registrando pérdidas y tras haber tenido que despedir a parte de su personal es ahora cuando han decidio que ha llegado la hora de echar el cierre. "Ha sido esta semana cuando hemos decidido que sea este domingo 20 de octubre el último día que el Zanzíbar abra sus puertas", explica. No habrá despedidas, el local abrirá como cualquier otro día y al final de la jornada cerrará concluyendo una etapa.
Joan Pujol no quiere pensar demasiado en el futuro y confiesa que ahora, junto a la familia, inician un proceso de reflexión para decidir si en algún momento volverán a abrir. "Si volvemos no será como Zanzíbar, sino con otro concepto y otra idea".