El GOB y la Federación de Asociaciones de Vecinos de Palma han presentado alegaciones contrarias a la instalación de una fábrica de mortero y hormigón en Son Malferit. Argumentan que afectaría negativamente a las familias residentes debido al ruido, el tráfico y la polución. Además, señalan que la ubicación no es adecuada y que existen otras zonas industriales más lógicas para este tipo de actividad. También mencionan el impacto sobre la salud pública y el medioambiente.
"Si la planta se instala, estas familias sufrirán situaciones de ruido, tráfico y polución que harán muy difícil su vida como residentes".
Así de tajante se muestra la entidad ecologista GOB en las alegaciones que ha presentado conjuntamente con la Federación de Asociaciones de Vecinos de Palma (FAAVV), en relación al proyecto de instalación de una planta de fabricación de mortero y hormigón en la calle Pendola, nº 7, de Son Malferit, con capacidad para producir 605 toneladas al día y 62.500 metros cúbicos anuales, que está tramitando el área de Urbanismo de Cort.
A pesar de que el solar donde se proyecta dicha planta está calificado urbanísticamente como suelo industrial, es aledaño a una zona urbanizada residencial en la cual hay viviendas.
El GOB también destaca que la isleta donde se ubicaría la fábrica no es enteramente industrial, ya que en su parte alta es una zona de servicios, con actividad comercial y de restauración.
“Palma, inexplicablemente, cuenta con solares con cualificación industrial en entornos donde las actividades industriales no tienen cabida desde un punto de vista de racionalidad de la ordenación urbanística de los usos”, sostienen los ecologistas.
Y añade: “Desde el punto de vista urbanístico, es una actividad que colisiona frontalmente con la actividad habitual derivada de los usos residencial y de servicios que tiene colindantes, habiendo, además, polígonos industriales en la ciudad donde sería mucho más lógico implantar este tipo de actividad industrial”.

INCOMPATIBLE CON EL ENTORNO
El GOB y la FAAVV consideran que la planta proyectada “es totalmente incompatible con la presencia de un parque de viviendas plurifamiliares, por cuestiones de impacto acústico, impactos derivados del tráfico diario de camiones de entrada y salida de la planta, y por la emisión de partículas (polvo) y, por tanto, impactos sobre la salud pública y el medio, al margen de impactos sobre recursos hídricos”.
En el escrito de alegaciones presentado ante el Ayuntamiento de Palma, el GOB ha recuperado un informe elaborado por profesionales sanitarios, cuando se quiso instalar una planta similar en Son Güells. Dicho informe constata la repercusión sobre la salud de los habitantes a causa del polvo y el ruido que genera una fábrica de este tipo, además del originado por los camiones a la entrada y salida del recinto. Recordemos que la presión y las protestas vecinales consiguieron paralizar el proyecto.
También se apunta a la elevada producción prevista (50 toneladas de cemento y 900 de hormigón al mes), lo que “supone que se han de aportar 11.000 toneladas de áridos al mes, con un consumo de agua considerable, alrededor de una tonelada de agua por cada camión de hormigón, casi la mitad para limpieza”.
Y también se señala al “incremento del paso de vehículos de gran tonelaje, tanto de los que han de transportar el cemento y el hormigón, como de los que han de proveer de áridos a la planta (440 toneladas al mes)”.
Con estos argumentos, el GOB solicita que se desestime el proyecto “por su ubicación inadecuada”.