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'Es un error renunciar a la promoción turística; debería ser un goteo contínuo'
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(Foto: J. Fernández Ortega)

"Es un error renunciar a la promoción turística; debería ser un goteo contínuo"

Por José María Castro
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jmcastromallorcadiariocom/8/8/23
sábado 29 de octubre de 2022, 06:00h

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Miquel Miralles (Muro, 1977) es CEO de la cadena THB Hotels y vicepresidente de la Agrupación de Cadenas Hoteleras. Segunda generación de una compañía que inició su andadura en 1987, Miquel Miralles dirige en la actualidad un grupo que gestiona 18 hoteles en Mallorca, Ibiza, Canarias y Costa del Sol. En su entrevista con mallorcadiario.com, entre otras cosas, defiende la sostenibilidad como un valor imprescindible para el que pide la implicación plena del resto de sectores productivos y de la administración; se muestra preocupado por la excesiva burocracia trasladada al sector privado, y concluye destacando que la inmensa mayoría de la población balear es consciente que vive, directa o indirectamente, del turismo. Sobre las quejas en torno a la masificación, afirma que no es en los hoteles donde hay que poner el foco.

¿Le preocupa que se hable de masificación turística y que hayan vuelto acciones contra el turismo en una comunidad como Baleares?

Me preocupa el hecho de que se produzcan esas acciones y me preocupa que se les de más transcendencia de la que realmente tienen. La inmensa mayoría de la población no comparte ese sentimiento y es consciente que vive, directa o indirectamente, del turismo, como bien pudimos comprobar durante los años de pandemia.

¿A qué atribuye este tipo de manifestaciones?

Creo que se han convertido en un cliché, en un lugar común, una excusa para expresar un malestar interior que va más allá del tema turístico. Lo hemos vivido recientemente en otras manifestaciones en otros ámbitos, incluso en temas con tanta evidencia científica como son las vacunas. Siempre hay un motivo para quejarse, para sentirse ofendido, para proclamar que el mundo va mal y que existe una conspiración oscura que lo propicia. Y no es así. Objetivamente, el mundo está en su mejor momento tanto en niveles globales de riqueza, como de sanidad y bienestar general. Hemos sobrevivido dignamente a una crisis sanitaria que ha paralizado literalmente el mundo y que en otras épocas hubiera provocado muerte, hambre y guerras y el sistema ha aguantado. Con mucho esfuerzo y mucho trabajo se ha mantenido la cohesión y la paz social. El hecho de que en Europa Occidental lleve 70 años sin guerras nos hace perder de vista que no ha sido esa la situación habitual durante el resto de la historia de la humanidad. Vivimos en un oasis y tendemos a no valorar el privilegio que ello supone. Elevar a nivel de drama todas las cosas, no las mejora; en realidad lo único que provoca, es que todas ellas pierdan importancia.

"La inmensa mayoría de la población es consciente que vive, directa o indirectamente, del turismo, como bien pudimos comprobar durante los años de pandemia"

¿En qué medida cree que es responsable el alquiler vacacional?

El crecimiento de la oferta vacacional legal, por no hablar de la ilegal, ha tenido una progresión geométrica cuando las plazas hoteleras son prácticamente las mismas desde hace muchos años. Las quejas sobre masificación siempre surgen en agosto, cuando los hoteles tienen ocupaciones (que no precios) muy similares a junio, julio y septiembre, no es en los hoteles donde hay que poner el foco.

La sostenibilidad es un valor reconocido por todos, empezando por el propio sector. ¿Existen alternativas al margen de esta protección del entorno?

No existe alternativa a la protección del entorno y a la mejora en sostenibilidad y circularidad de los recursos. El sector hotelero lleva muchos años de optimización en este ámbito, de control del consumo energético, de eliminación de envases de único uso y otras medidas similares. En Baleares hemos sido pioneros en muchas iniciativas que justo ahora empiezan aplicarse en otros destinos turísticos y que ni están ni se les espera en otros destinos competidores como el Norte de África o Turquía. No podemos ni debemos intentar competir por precio con esos destinos, ellos están centrados en otras batallas y sus preocupaciones medioambientales y condiciones laborales nada tienen que ver con las nuestras. La mejora de la competitividad y de la productividad tiene que venir por una mejora del producto, tanto de los hoteles y de las zonas turísticas así como del menor consumo de recursos que no sólo hará posible que el modelo pueda continuar existiendo con éxito, sino que, además, redundará en una mejora de la rentabilidad.

"Las quejas sobre masificación siempre surgen en agosto, cuando los hoteles tienen ocupaciones muy similares a junio, julio y septiembre; no es en los hoteles donde hay que poner el foco"

La nueva ley balear presume de poner la sostenibilidad en el centro de la política turística. El sector, sin embargo, lleva ya mucho tiempo actuando en esta dirección. ¿Han ido por delante de la administración?

En algunos casos sí. Por nuestra parte, llevamos muchos años preocupados por este tema, baste decir que el primer cálculo de la huella de carbono lo realizamos en el año 2017. Pero debemos ser conscientes de que la sostenibilidad no sólo es una necesidad imprescindible de la política turística sino que también debe implicarse al resto de sectores productivos y, por supuesto, a la administración pública, que tiene mucho terreno de mejora a nivel de sostenibilidad en sus propias instalaciones y métodos de trabajo. La respuesta debe ser global, no sólo de un único sector, por importante que este sea en el cómputo de la economía.

¿Qué echa de menos en la acción política de los gestores públicos?

Los últimos años también han sido muy complicados para los gestores públicos. La administración es un mastodonte poco flexible, lleno de inercias y de choques de competencias. Me preocupa especialmente esa tendencia a la burocracia excesiva, en muchos casos innecesaria, que se está trasladando vía ley al sector privado. Hay muchas pequeñas empresas ahogadas por la burocracia cuando lo que realmente se necesita es una creciente flexibilidad, ser capaces de adaptarse a un cambio continuo que cada vez será más acelerado. Tenemos multiplicidad de normativas y reglamentos, muchas veces obsoletos, que, a veces, se solapan entre sí y que, en ocasiones, han perdido el contacto con la realidad.

"La sostenibilidad no sólo es una necesidad imprescindible de la política turística sino que también debe implicarse al resto de sectores productivos y, por supuesto, a la administración pública, que tiene mucho terreno de mejora"

Precisamente, las administraciones han renunciado a la promoción turística, incluso en temporada baja. ¿Cómo lo valora?

Se trata de un error. La promoción debe ser un goteo contínuo, constante, siempre presente. Soy partidario de evitar las grandes acciones puntuales que a los dos días se han olvidado porque han salido de las primeras páginas y facilitar, en cambio, la presencia en múltiples eventos y foros, cuanto más diversificados y concretos, mejor.

Tras una última temporada alta muy buena ¿ha recuperado competitividad Baleares después de la pandemia?

Nuestros destinos han sido los primeros en recuperarse, lo que demuestra tanto la potencia de las islas como el buen hacer de todos los implicados. La temporada ha sido buena en ocupaciones y los que han sido capaces de trasladar en precio el brutal incremento de costes padecido, han conseguido tener un año medianamente normal tras dos temporadas muy difíciles. Los que no han tenido esa capacidad, ya sea por estar atados a contratos firmados en plena pandemia o por falta de canales de venta o capacidad de comercialización, habrán visto muy mermada su rentabilidad.

"Me preocupa especialmente esa tendencia a la burocracia excesiva, en muchos casos innecesaria, que se está trasladando vía ley al sector privado"

¿Son las infraestructuras (transportes, conectividad, carreteras…) la asignatura pendiente para garantizar la competitividad de Baleares?

La conectividad y la movilidad son básicas no ya para garantizar la competitividad, sino para poder estar en el mapa. No hay alternativa razonable a facilitar la conectividad aérea, es la condición básica para que pueda haber turismo, como comprobamos cada invierno. Y la mejora del transporte público y privado también es una asignatura pendiente: si no facilitamos la movilidad interior, tanto para residentes como para turistas, los destinos alejados del aeropuerto y de Palma luchan en inferioridad de condiciones. Asímismo hay que propiciar una solución a la dificultad de encontrar un taxi, no sólo para los turistas, sino también para los propios isleños. En Eivissa hace años que esta problemática existe y en Mallorca hemos pasado un verano muy complicado: no tiene sentido que todos los viajes de vuelta se hagan de vacío porque los taxis no pueden recoger a pasajeros fuera de sus paradas de origen, y menos en un contexto de necesidad de ahorro energético y de mejora de la sostenibilidad como el actual.

Hablando de la pandemia, ¿qué cambios llegaron para quedarse una vez superado el covid?

La principal es que debemos asumir que la incertidumbre ha llegado para quedarse. Debemos aprender a ser cada vez más ágiles y flexibles en todos los ámbitos, la tecnología y la aceleración de la vida cotidiana ya nos llevaban a ello y la pandemia lo ha catalizado definitivamente. La planificación será cada vez más difícil, ya sea en la venta como en la gestión de compras o de personal. Debemos mentalizarnos para poder afrontar esta dinámica imparable y ser capaces de darnos una legislación que lo posibilite en vez de impedirlo. Todo lo que sea ir en contra de esta dirección es condenar a las empresas y a sus trabajadores al fracaso y a la frustración.

"La conectividad y la movilidad son básicas no ya para garantizar la competitividad, sino para poder estar en el mapa"

Uno de los efectos de la crisis ocasionada por el covid fue una cierta concentración empresarial con compraventas de establecimientos. ¿Cómo se ha posicionado THB en este sentido?

Creo que aprovechamos los años previos al covid, que fueron muy buenos, para hacer los deberes. Creamos un departamento de formación para todos nuestros empleados, reformamos nuestros hoteles y rebajamos las hipotecas adquiridas. El covid nos ha afectado, pero sin duda salimos de una posición mucho mejor que si no hubiéramos tomado esas decisiones o, por el contrario, hubiéramos dedicado esos recursos a adquirir nuevos hoteles con recurso a deuda. Desde el 2020 hemos incorporado a la compañía tres hoteles, entrando en el accionariado de uno de ellos y bajo régimen de gestión los otros dos por cuenta de un fondo de inversión, Atalaya, que confía firmemente en el sector y que va a continuar apoyándolo. En dos de los casos se trataba de sucesiones generacionales en las que los hijos se dedicaban a otras profesiones. Cada vez es más complicado para los hoteles individuales poder adaptarse a ese cambio contínuo del que hablábamos y disponer de los recursos necesarios para afrontar la burocracia excesiva a la que se ven obligados.

Precisamente, este verano anunciaron la incorporación del nuevo hotel THB Bamboo de Alcudia. ¿Vamos a seguir viendo ampliaciones del portfolio de THB de la mano de sus socios inversores?

El THB Bamboo es una de esas incorporaciones. Se trataba de un producto obsoleto que llevaba cerrado desde el 2019 y al que estamos sometiendo a una remodelación integral realizada con criterios sostenibles, creción de sistemas de aguas grises, máquinaria bajo consumo, materiales naturales, etc. antes de su reapertura en 2023. Tenemos muchas esperanzas puestas en él y en el tipo de turismo que pretende atraer por lo que esperamos poder seguir esa senda en un futuro próximo.

"Desde el 2020 hemos incorporado a la compañía tres hoteles, entrando en el accionariado de uno de ellos y bajo régimen de gestión los otros dos por cuenta de un fondo de inversión, Atalaya, que confía firmemente en el sector y que va a continuar apoyándolo"

Tienen hoteles en Baleares, Canarias y Costa del Sol, siempre en el segmento vacacional. ¿Hay una estrategia de expansión para otro tipo de establecimientos, por ejemplo hoteles de ciudad?

El hotel THB Los Molinos de Eivissa es un hotel más urbano que vacacional y prueba de ello es que está abierto todo el año y funciona muy bien en invierno, principalmente con representantes y comerciales que se desplazan a la isla por motivos de trabajo. Por supuesto, no deja de estar en Eivissa, por lo que también tenemos una parte importante de nuestra clientela que pasa allí sus vacaciones. Ese modelo mixto de hoteles urbanos situados en ciudades con un importante componente turístico nos gusta mucho.

Una de las señas de identidad del grupo es la importancia que se le otorga a la formación del personal. ¿Cómo valora el trabajo y la evolución de THB College como cantera de trabajadores y futuros talentos del grupo?

En 2016 empezamos el programa de formación dual y estoy convencido de que es uno de nuestros hechos diferenciales respecto a una una competencia que cada vez lo hace mejor. Ya tenemos varios jefes de departamento que en su día formaron parte de esas primeras promociones. Para los alumnos-trabajadores también se trata de una experiencia muy importante, la posibilidad de aprender un oficio con el tiempo suficiente, con el sustento teórico vinculado a la práctica inmediata donde aplicarlo, una inmersión guiada en el mundo real. Ese acompañamiento es algo que siempre sale reflejado como uno de los puntos fuertes del programa en las encuestas de satisfacción que realizamos a los grupos al final del proceso.

"El nivel de compromiso de trabajadores que sienten los colores es muy superior al de aquellos que cambian cada año de trabajo por lo que no sólo nos centramos en la formación de la cantera, sino también en seguir potenciando a los que llevan muchos años con nosotros"

En este sentido, ¿cómo han gestionado la escasez generalizada de trabajadores que ha afectado al sector esta temporada?

Aunque se trata de una problemática generalizada, creo que hemos estado por debajo de la media en rotación y escasez, en parte gracias a programas como el de dual. En destinos como Ibiza y Lanzarote es un problema más recurrente que en Mallorca. Es innegable que el nivel de compromiso de trabajadores que se siente los colores es muy superior al de aquellos que cambian cada año de trabajo por lo que no sólo nos centramos en la formación de la cantera, sino también en seguir potenciando a los que llevan muchos años con nosotros y que siguen siendo la base que sustenta los hoteles. Hay que dar valor al trabajo realizado por las personas, el servicio, el buen servicio, es un bien escaso e insustituible y lo único que, a la larga y a diferencia de lo que ocurre en otros sectores, no podrá ser sustituido por la tecnología. Debemos potenciarlo y valorarlo en su justa medida porque buena parte de nuestro futuro económico depende de ello.

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