El presidente de la Asociación de Cofradías de la Semana Santa de Palma, Miquel Llabata, explica en esta entrevista cómo están viviendo los cofrades y penitentes de la capital isleña el hecho de que, por segundo año consecutivo, no vayan a celebrarse las tradicionales procesiones a causa de la persistencia de la pandemia del coronavirus. Además de presidir la citada asociación, Llabata pertenece a la Cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza.
¿Cuántas cofradías y hermandades forman parte de la asociación?
En la actualidad, forman parte de nuestra asociación un total de 33 cofradías.
¿Y penitentes?
Unos 5.000 cofrades, aproximadamente.
¿Quedaron ya atrás las discrepancias que hubo en el pasado entre algunas cofradías?
Es cierto que años atrás hubo ciertas polémicas, pero considero que ahora hemos de dejar atrás el pasado y hemos de actuar pensando en el presente y sobre todo en el futuro. Tiene que haber unión, unión y más unión.
¿Están de acuerdo con la suspensión de las procesiones?
Es evidente que sí. Tal vez alguien podría argumentar que vamos cubiertos con los hábitos, pero no se trata de pensar de esa manera. En lo que hemos de pensar es en la gran cantidad de gente que acude cada año a presenciar los desfiles procesionales, así como también en el tiempo de espera de los cofrades antes de salir en procesión, porque en ese largo intervalo previo no llevan la caperuza puesta todo el tiempo. A ello habría que añadir que en los pasos con costaleros la distancia es mínima entre una persona y otra. Por todo ello, la suspensión de las procesiones es necesaria, porque no hemos de correr ningún riesgo.
A un nivel ya más personal, ¿cómo se sienten por esas cancelaciones?
Yo diría que estamos resignados, pero también esperanzados y con fe de que, si Dios quiere, todo pueda arreglarse ya el año que viene, para que podamos así volver a disfrutar de nuestras procesiones aquí en Ciutat. En este momento nos ha tocado tener paciencia y esperar a que esto mejore.
"Los pasos, las figuras o las peanas se tienen que cuidar aunque no haya desfiles procesionales"
Las procesiones suelen ser muy seguidas por los turistas...
Bueno, esa una cuestión que a nosotros, como cofrades, no nos interesa especialmente. A nosotros nos mueve la fe, que es siempre muy particular y privada. Vivimos la Semana Santa desde nuestro punto de vista de cofrades, a partir de lo que hemos aprendido de nuestras propias tradiciones. Piense que hay muchas familias en las que sus bisabuelos, sus abuelos o sus padres eran ya penitentes. Nosotros hemos heredado eso y procuraremos que no se pierdan nuestras tradiciones. En ese sentido, el turismo es una cuestión más bien secundaria para nosotros.
¿Les consta si algunos cofrades se han podido dar de baja al no poder salir?
Posiblemente haya habido una o dos bajas por cofradía, pero no creo que haya sido porque no hay procesiones. El motivo habrá sido seguramente otro, por ejemplo porque esas personas no quieren desfilar más o porque ya son mayores. No creo que esas bajas hayan sido por la pandemia.
¿Se siguen haciendo trabajos de mantenimiento de los pasos?
Sí, evidentemente. Los pasos, las figuras o las peanas se tienen que cuidar aunque no haya desfiles procesionales. No se trata sólo de quitar el polvo para que un paso esté en condiciones de poder salir. Se han de cuidar la madera, la parihuela —armazón en la que se colocan los costaleros— y todo lo que afecta a la ornamentación del propio paso.
Todo ha seguido igual en ese sentido...
Sí, además tienes al menos esa ilusión de ir a arreglar los pasos, de limpiarlos y de cuidar las figuras. Eso es algo que también nos gusta como cofrades.
"La suspensión de las procesiones es necesaria, porque no hemos de correr ningún riesgo"
¿Cuántas personas suelen seguir cada año las principales procesiones en Palma?
No le sabría decir con exactitud, pero sin duda son miles de personas. Hay que tener en cuenta que las sillas que se alquilan son ya entre 1.200 y 1.500 en total, y que siempre están llenas. Piense que, además, en la zona de La Rambla se suelen colocar hasta seis o siete hileras de gente durante la procesión del Jueves Santo. Si somos unos 5.000 penitentes desfilando, pienso que puede haber unas 10.000 personas presenciando esa procesión en concreto.
¿Han hablado de las "promesas" hechas por cofrades que ahora no se podrán cumplir?
No, pues es algo muy personal. La "promesa" que pueda haber hecho una persona en un momento u otro, por ejemplo la de llevar cadenas en una procesión, es algo muy privado. Por esa razón no se habla de ello ni se comenta esa posible "promesa".
¿Las reuniones que mantiene la asociación son telemáticas?
Así es. Tanto el año pasado como el actual los integrantes de la asociación nos hemos ido poniendo en contacto siempre por teléfono, bien con llamadas o bien a través de WhatsApp.
¿Este año hay o ha habido ya algún acto específico?
Sí, precisamente ayer, Viernes de Dolores, tuvo lugar en la Catedral una misa específica para las cofradías de Palma, que contó con la asistencia de cinco penitentes por hermandad, para cumplir las preceptivas medidas sanitarias. En estos momentos, creo que el aforo de la Seu debe ser de 400 personas como máximo. De ese modo, hubo una representación de las distintas cofradías con sus respectivos estandartes. La idea originaria de esa misa surgió de un encuentro previo que mantuvimos con el obispo de Mallorca, monseñor Sebastià Taltavull, quien ayer durante la homilía hizo una reflexión a modo de pregón ante el inicio de la Semana Santa.
"No tenemos que olvidarnos nunca del Crist de la Sang, que es nuestro patrón"
¿Habrá algún acto más?
Sí, efectivamente. Mañana, Domingo de Ramos, se hará un Vía Crucis a las cinco y media de la tarde, igualmente en la Catedral, con la presencia de las cofradías que quieran acudir. Será también una ceremonia conjunta de la Asociación de Cofradías de Palma y del Bisbat de Mallorca. En cualquier caso, cada cofradía es libre de organizar un acto religioso específico en su propia parroquia o iglesia.
¿Los penitentes también acuden a rezar ahora?
Sí, es así, pues aunque las cofradías no puedan salir, las hay que tienen sus pasos montados. Los cofrades se acercan a su iglesia o a su parroquia, o al local donde está el paso, para hacer una plegaria a su titular, es decir, a su Cristo o a su Virgen. Por otra parte, no podemos olvidarnos del Crist de la Sang, que es el patrón de la Asociación de Cofradías de Palma y que este año, como el pasado, no saldrá a procesionar. No se podrá hacer tampoco el Davallament del Miércoles Santo, por las restricciones sanitarias actualmente vigentes.
Es cierto...
Aun así, a pesar de esas limitaciones, la gente que lo desee puede acudir en algún momento u otro a rezar o a hacer una plegaria al Crist de la Sang. No nos tenemos que olvidar nunca de él.