
La Asociación de Salas de Fiestas y Discotecas de Baleares, tienen asumido que la problemática del botellón en la Platja de Palma, "no se va a acabar en dos días" y que la puesta en marcha este fin de semana de la nueva normativa, es un trabajo de largo recorrido, que "tendrá sus efectos a final de esta temporada o más bien la temporada que viene, cuando los nuevos visitantes ya vengas conociendo la situación".
Jesús Sánchez, presidente de la Asociación de Salas de Fiestas y Discotecas, apuesta por el recién estrenado método, ya que "durante los últimos 5 años hemos intentado de todo y nada ha tenido el efecto deseado, sino que el botellón ha ido en aumento. Creemos que este es el instrumento adecuado para eliminar esta práctica, aunque sabemos que será a lo largo del tiempo y que no veremos cambios drásticos en dos días".
La singularidad de los elementos que intervienen, como la zona, el hecho que sean turistas que están de paso y que no se tiene previsto pasar a las sanciones más allá de la estricta información de la normativa, hacen que el problema no se pueda atajar de golpe. "Los turistas que han sido informados este fin de semana ya no estarán el que viene, y habrá otros nuevos a los que hay que explicarles de nuevo como funciona. No conocen las ordenanzas ni debemos pensar que las conocerán antes de venir".
De todas maneras lo que si se ha conseguido a través de la presión policial, es que "los comercios de la zona hayan quitado de su primera línea de los expositores los elementos necesarios para practicar el botellón, como son las cañitas y los cubos. No podemos evitar que los vendan, pero si que estén en la misma acera por donde pasean los turistas".
Respecto a la posibilidad de que los turistas desplacen su práctica a zonas no contempladas en la normativa, Jesús Sánchez explica que "aunque es difícil de controlar, la ordenanza está abierta para poder reconducir la situación en cuanto detectemos un movimiento de este tipo, sin tener que esperar al año que viene a volver a probar los cambios".
Finalmente, entiende que iniciar un proceso de sanción (que no está previsto) a los infractores, no sería funcional, ya que "no recorrerían ni 30 metros en una noche, si tienen que pedir y revisar la documentación de cada uno de ellos y luego procesar las multas".