Joe Biden ya es, oficialmente, el nuevo presidente de Estados Unidos. El político demócrata, de 78 años de edad, ha jurado su cargo este miércoles en Washington y, durante su primer discurso como el inquilino número 46 en la historia de la Casa Blanca, ha asegurado que “la democracia ha ganado”, tras haberse puesto y final a la turbulenta etapa liderada por su antecesor, Donald Trump.
Entre impresionantes medidas de seguridad en los alrededores y el interior del Capitolio para garantizar que ningún incidente enturbiara la ceremonia que ha convertido a Joe Biden en presidente de la que está considerada como la nación más poderosa del planeta, el nuevo presidente ha defendido la necesidad de trabajar en la “unión del país” y “abandonar la cultura de los hechos que se falsean y manipulan”, en una directa referencia a su predecesor.
Las restricciones aplicadas con motivo de la alarma sanitaria han dibujado un atípico escenario en el Capitolio, donde, a diferencia de otras juras presidenciales, apenas unos centenares de personas han podido acceder a las inmediaciones de la zona en que se ha llevado a cabo la ceremonia.
Entre los presentes se hallaba, por supuesto, Kamala Harris, que se ha convertido en la primera mujer que ocupa la vicepresidencia de Estados Unidos. La demócrata ha sido calurosamente saludada por Barack Obama, quien en su momento hizo también historia al hacer posible, con su triunfo electoral, que un hombre negro accediera a una posición de poder hasta entonces reservada tan solo a los blancos.
Otra de las protagonistas del acto ha sido la nueva primera dama, Jill Biden, quien a sus 69 años tiene a sus espaldas toda una trayectoria dedicada al mundo de la educación. De hecho, durante el periodo de vicepresidencia de su esposo, en la etapa de Obama, compaginó las obligaciones protocolarias de su posición en la Casa Blanca con su trabajo como profesora de inglés en un colegio universitario de Virginia. No en vano, Jill Biden seguirá llevando a cabo su tarea profesional en esta escuela, ya que su deseo es mantener a rajatabla su independencia laboral.
TRUMP SE MARCHA FIRMANDO 73 INDULTOS
Por su parte, el anterior presidente norteamericano, Donald Trump, que declinó asistir a la ceremonia del Capitolio, se encuentra ya en West Palm Beach (Florida), donde residirá a partir de ahora junto a su esposa y su hijo de 14 años, Barron.
Trump ha abandonado la Casa Blanca horas antes de que su sucesor le relevase oficialmente en el cargo. Sin embargo, el político republicano ha aprovechado al máximo sus últimas horas en Washington, firmando nada menos que 73 indultos y 70 conmutaciones de pena, tal como prometió que haría. Uno de los ‘perdones’ concedidos por Trump afecta a su exestratega Steve Bannon, acusado de malas prácticas en la administración de los recursos económicos destinados a la construcción del muro de separación entre Estados Unidos y México.
Este ha sido, precisamente, uno de los compromisos electorales asumidos por Trump a su llegada a la presidencia que se habrá quedado a medio camino. La construcción del muro no se ha terminado, y todo indica que ya nunca se acabará, ya que, entre los cambios anunciados por Biden, se halla la renuncia a proseguir con la ejecución de la faraónica actuación diseñada por Trump.
Al mismo tiempo, el nuevo presidente norteamericano ha indicado que dará marcha atrás en otras dos polémicas decisiones de su antecesor: el abandono del Acuerdo de París por el Cambio Climático y la expulsión de la Organización Mundial de la Salud del territorio de Estados Unidos.
LA HOJA DE RUTA DE BIDEN
Estas son tan solo dos pinceladas de la nueva era que se avecina de la mano de Joe Biden. Habrá muchas más, si el presidente cumple su palabra. La nueva Administración se ha declarado dispuesta a revisar sus relaciones internacionales, claramente maltrechas durante la etapa de Trump. En este sentido, Biden tratará de mantener una actitud de mayor diálogo con los países que se han constituido en los grandes antagonistas del periodo republicano, como Cuba, Venezuela y, por supuesto, China.
En cuanto a la crisis sanitaria, Biden pretende impulsar un radical cambio de estrategia que permita mejorar la evolución de los contagios en Estados Unidos, que ahora mismo ocupa el primer lugar del mundo en número de personas infectadas por el Covid 19. Al contrario que su predecesor, Biden no tiene ningún problema en advertir sobre los riesgos reales y tangibles del coronavirus, y en recomendar las máximas precauciones a sus conciudadanos frente a la amenaza de la pandemia.
Nacido en Scranton (Pensilvania) hace 78 años, Joseph Robinettee Biden jr, que es el nombre oficial del nuevo presidente norteamericano, fue el número 2 de Barack Obama entre 2009 y 2017. Además, durante el largo periodo comprendido entre los años 1973 y 2009 formó parte del Senado de Estados Unidos por Deleware.
UN ABOGADO APASIONADO POR LA POLÍTICA
Abogado de profesión, Biden cursó sus estudios en la Universidad de Siracusa. Sin embargo, ya desde sus inicios se sintió atraído por el vértigo y la pasión de la política, y en 1972 se convirtió en el sexto senador más joven de la historia del país. En su trayectoria , cabe destacar también su etapa al frente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, desde donde se opuso fervientemente a la Guerra del Golfo, a pesar de que apoyó con el mismo entusiasmo la expansión de la alianza de la OTAN en Europa del Este y su intervención en los conflictos bélicos balcánicos de la década de los 90.
Entre 1987 y 1997, Biden presidió la Comisión de Justicia del Senado, dedicándose especialmente a temas relacionados con la prevención del tráfico de drogas, la seguridad ciudadana y las libertades civiles.
El 25 de abril de 2019, Joe Biden anunció oficialmente su candidatura a la presidencia en las elecciones de 2020. No tuvo demasiados problemas para alcanzar la cifra de 1.991 delegados y su consiguiente nominación por parte del Partido Demócrata. Comenzaba así una dura carrera de obstáculos que ha concluido este miércoles 20 de enero, con Biden ya instalado en la Casa Blanca, desde donde regirá los destinos de Estados Unidos durante los próximos cuatro años.
Ni las acusaciones de Trump sobre irregularidades en los comicios, ni el cruento asalto al Capitolio durante la sesión que propició su proclamación como presidente, han impedido a este curtido político demócrata hacer realidad un sueño para el que, según los que le conocen, lleva preparándose toda la vida.