La ‘vuelta al cole’ de este año se halla íntimamente relacionada a la evolución de la Covid. En este sentido, las normas de seguridad y prevención no afectan únicamente a las actividades académicas o al contacto de los estudiantes en las aulas o durante el recreo, sino que han de ser aplicadas con el mismo rigor en muchas otras situaciones que igualmente forman parte del entorno docente. Este es el caso del transporte escolar, un servicio que es utilizado diariamente por unos 630.000 niños y niñas en España para acudir al colegio.
En términos de accidentalidad, las cifras deparadas por los autobuses y escolares que se encargan del desplazamiento de los alumnos hasta el centro docente y que, posteriormente, les vuelven a trasladar a sus casas, invitan claramente al optimismo. No en vano, el trasporte escolar es el primer sector que alcanza, en términos de de seguridad vial, el objetivo de las ‘0 muertes’ en accidentes de tráfico, y su siniestralidad es 11 veces inferior a la del coche privado y 6 veces menor a la del transporte público.
Hasta ahí, la satisfacción de los padres y madres, y de la comunidad escolar en su conjunto, sobre las garantías de seguridad de este tipo de transporte, no admiten duda. Sin embargo, este curso escolar, la amenaza de la Covid 19, que en tan gran medida preocupa a las familias y al personal académico, ha motivado que una parte de los progenitores que antes de la pandemia optaban por el transporte escolar como medio para que sus hijos se desplazasen a la escuela, ahora prefieran no correr el riesgo de que los menores deban convivir durante un tiempo determinado, en un recinto cerrado, exponiéndose a posibles contagios.
RETICENCIAS DE LAS FAMILIAS
Concretamente, más del 60 por ciento de los padres y madres españoles no quieren que sus hijos utilicen los autobuses escolares a causa del peligro de infección por Covid 19. En Baleares, esta reticencia es un punto superior: un 61 por ciento, concretamente. Al mismo tiempo, un 19 por ciento de las familias afirma que solo autorizaría a sus hijos el uso de este transporte si se garantiza completamente el cumplimiento de todas las normas sanitarias e higiénicas relacionadas con el coronavirus.
Estos y otros datos forman parte del informe ‘Transporte escolar: ¿viajan seguros nuestros hijos? Accidentalidad, normativa y percepción social en la era Covid', realizado por la Fundación Línea Directa, en colaboración con la Fundación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL). En el transcurso de este estudio, los autores han analizado todos los accidentes de transporte escolar ocurridos en España en los últimos 5 años, y han realizado 1.700 encuestas a padres y madres españoles preguntando su opinión acerca de la fiabilidad de este sistema de movilidad en el contexto de la pandemia de la Covid 19.
Una de las cuestiones más llamativas que recoge el estudio es que, a pesar de que el 99 por ciento de los encuestados afirma “no haber tenido nunca un problema” con los autobuses escolares, y de que ningún usuario de este tipo de transporte ha perdido la vida estos últimos años, los padres y madres solo otorgan a este tipo de modalidad de desplazamiento una puntuación de 3 sobre 5 en materia de seguridad, muy por debajo del coche privado o del trayecto a pie.
Igualmente, los progenitores que han participado en la encuesta reconocen que, por su parte, les quedan deberes pendientes, ya que solo el 9 por ciento de los consultados afirma haber comprobado personalmente que se cumplen las medidas de seguridad en el transporte escolar. En cambio, el 63 por ciento admite desconocerlas por completo, justificando su actitud en el hecho de que a su juicio, se trata de una cuestión cuya supervisión corresponde a otras instancias, y no a las familias.
136 ACCIDENTES EN LOS ÚLTIMOS CINCO AÑOS
En cualquier caso, los datos objetivos parecen reafirmar que los autobuses escolares son, con mucha distancia, la forma más segura de llevar a los niños al colegio, aunque su uso es relativamente minoritario. Apenas el 4 por ciento de los padres y madres escogen el autobús como forma de desplazamiento habitual de sus hijos, aunque casi el 90 por ciento se decantan por esta opción a la hora de que los pequeños se desplacen a los sitios donde realizan actividades extraescolares o para realizar excursiones. En términos globales, el informe recoge que, cada año, estos vehículos realizan unos 247 millones de trayectos, con los menores como pasajeros mayoritarios.
En España, los buses escolares apenas han estado involucrados en 136 accidentes de tráfico a lo largo de los últimos cinco años, con unos registros totales de cinco heridos graves y ningún deceso. De hecho, no se ha producido ni una sola defunción entre estos usuarios desde 2012.
Por otra parte, los siniestros de carretera en los que se ven implicados los buses escolares ocurren más frecuentemente en las vías interurbanas, con un 58 por ciento de incidencia. La colisión frontolateral es el accidente más habitual, acumulando un 20 por ciento de casos, mientras que los trayectos de retorno a casa acostumbran a ser más peligrosos que los itinerarios con punto de destino en los centros docentes. Por periodos del año, octubre es el mes con un mayor porcentaje de siniestralidad.
4,2 POR CIENTO DE USO DEL BUS ESCOLAR EN BALEARES
Aunque el número de siniestros es muy reducido y su distribución por comunidades no es estadísticamente relevante, cabe destacar que en Baleares el uso del autobús escolar es muy similar a la media nacional (4,2 por ciento), y su volumen de accidentalidad se sitúa en el 3,7 por ciento del total de los siniestros sufridos por estos vehículos en España.
Este porcentaje es ampliamente superado por Galicia (21 por ciento), Andalucía (16) y Comunidad Valenciana (14). En el extremo contrario se sitúan Cantabria, La Rioja y el País Vasco, con solo un accidente en los últimos 5 años. Especialmente llamativo es el caso de Madrid y Cataluña, que, aunque concentran más parque, población y actividad que la media del país, no figuran entre los territorios con más siniestros.
Al mismo tiempo, las infracciones más habituales cometidas por los conductores de los autobuses escolares son las distracciones (22 por ciento), no respetar la prioridad (18), velocidad inadecuada (10) y no mantener la distancia de seguridad (7 por ciento).
VENTAJAS E INCONVENIENTES
Preguntados por las ventajas que ofrece el autobús escolar, los padres eligen como principales cualidades de esta modalidad de transporte la puntualidad, la sostenibilidad y la autonomía que aporta a los niños. Además, valoran positivamente la profesionalidad de los conductores, las tarifas y la seguridad de las paradas.
A juicio de las familias, el aspecto de este servicio que presenta una mayor necesidad de mejora es la falta de cinturones adecuados (32 por ciento), ya que buena parte de los padres y madres consultados consideran que no están adaptados a la talla y al peso de los niños.
En cuanto a las propuestas de los progenitores para mejorar la seguridad de estos autobuses, cabe destacar la aplicación de la ‘tasa 0’ en el control de alcoholemia al que se somete a los conductores, opción que defiende el 83 por ciento de los participantes en el estudio. Otro 79 por ciento se decanta por hacer obligatorios los Sistemas de Retención Infantil (SRI) en todo tipo de autobuses, y el 63 por ciento proclama la conveniencia de que se retire la licencia a aquellas empresas del sector del transporte escolar que no cumplan con las normas de prevención y seguridad en carretera.