Estos y otros datos han sido analizados en el transcurso de una jornada convocada por la organización patronal CAEB, centrada en los cambios legales que afectan a los autónomos dentro del nuevo escenario normativo implantado con vistas al año recién estrenado.
El encuentro ha servido, en buena medida, para pasar balance de los resultados deparados por el ejercicio anterior de 2022, y, bajo la conducción del vicepresidente de CAEB, José Antonio Rosselló, ha contado con la participación de la directora provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social en Baleares, María Rosario Rodríguez, y el jefe del servicio de Administración Electrónica y Sistema RED, Felipe Bravo, acompañados por el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) en Baleares, Luis García Sánchez.
MÁS COSTES LABORALES
Pese a que, como ya se ha indicado, el 95 por ciento de autónomos de Baleares se han visto abocados a un aumento de los costes de su trabajo, un tercio de los integrantes de este grupo profesional optó por mantener sus tarifas, es decir, por no cobrar más caros los servicios que proporcionan a sus clientes.
La buena noticia es que, siempre en referencia al periodo de 2022, el 62,2 por ciento de los trabajadores autónomos no apreció un descenso de la actividad en sus negocios. Gracias a esta circunstancia, constituyen una clara mayoría los pequeños y medianos empresarios que se decantaron por conservar el número de efectivos en sus plantillas. De hecho, apenas un 9,2 por ciento se vio obligado a reducir su personal.
CREACIÓN DE EMPLEO AUTÓNOMO
Otra conclusión positiva a la hora de valorar el balance de 2022 es que Baleares ha sido una de las pocas comunidades que ha logrado crear empleo autónomo. Solo Canarias, que encabeza el ránking del estudio llevado a cabo por ATA, Comunidad Valenciana, Madrid y Andalucía pueden decir lo mismo.
Las islas, concretamente, se sitúan en la segunda posición a nivel nacional, con un incremento del 1,9 por ciento en la generación de nuevas altas en este colectivo laboral. En cifras absolutas, el año finalizó con casi 1.800 autónomos más (exactamente, 1.798) de los que había un año antes en el archipiélago, sumando, de esta manera, 95.002 profesionales englobados en este sector.
2022, UN AÑO PÉSIMO PARA LAS AFILIACIONES
Este dato cobra todavía más relevancia si se tiene en cuenta que, en el conjunto de España, 2022 fue un año pésimo en cuanto a la afiliación de nuevos autónomos, contabilizando el peor dato desde 2012, un ejercicio presidido todavía por la crisis financiera que despuntó a partir de 2008. Y no solo eso, sino que también fue el primer año, a lo largo de la última década, que refleja un descenso en el número de autónomos entre el 1 de enero y el 31 de diciembre.
La evolución de estos valores resulta especialmente negativa en La Rioja, que es la autonomía que registra un mayor decrecimiento de las afiliaciones (1,9 por ciento). Le sigue Castilla y León, que en 2022 bajó de la barrera de los 190.000 autónomos hasta situarse cerca de los 187.400 tras experimentar una caída del 1,5 por ciento. Este es un valor muy parecido al que presentan Galicia y Asturias, con un descenso del 1,4 por ciento.
Por provincias, tanto Castilla y León como Galicia y Aragón acumulan pérdidas de autónomos en todas sus provincias, destacando las cifras registradas en Lugo (-2,3 por ciento), Palencia y Teruel (-2,2), León (-2,1) y Ourense (-2 por ciento).
SER AUTÓNOMO EN BALEARES
En efecto, el balance es más esperanzador en Baleares que en otros territorios, pero eso no significa que el camino esté despejado de obstáculos, ni mucho menos. Los más de 90.000 autónomos de las islas han de hacer frente, a la hora de rentabilizar su actividad laboral, a una situación más compleja y peliaguda que la que existe en la península.
Esto es así, por supuesto, a causa de la insularidad, razón por la cual el colectivo no cesa en su empeño de reclamar compensaciones y ayudas que le permitan subsistir, sobre todo en esta etapa posterior a la pandemia, presidida por la necesidad de las empresas de recuperarse del impacto causado por las restricciones.
De hecho, los autónomos que operan en el archipiélago se enfrentan a unas dificultades que en las comunidades peninsulares no alcanzan, ni de lejos, la misma magnitud. Estamos hablando, por un lado, de los costes del transporte, pero también de un nivel de precios de los servicios y suministros que no tienen parangón en otras autonomías. Esta incuestionable realidad implica que el autónomo balear parte siempre en una situación de desventaja, sin que se aprecien suficientes elementos compensatorios, ni por parte del Govern ni de la Administración central.
AYUDAS Y PRESTACIONES
Ciertamente, existen prestaciones específicamente orientadas a estos profesionales, muchas de ellas activadas a partir de la crisis de la Covid para que los negocios pudieran eludir un cierre definitivo en un escenario caracterizado por la paralización casi absoluta de la economía.
Sin embargo, no todos los autónomos han podido, o pueden actualmente, acceder a estas ayudas. La burocratización de la tramitación de estas peticiones y los innumerables requisitos impuestos por las administraciones convierten estos apoyos en una tabla de salvación bastante lejana e improbable. Entre las condiciones que inexcusablemente han de cumplir los autónomos se halla, por cierto, la de estar al corriente de pago con la Agencia Tributaria, una obligación que, en un contexto de descenso de la rentabilidad empresarial, no siempre resulta factible.
IMPUESTOS
Otra cuestión apremiante para los autónomos son, por supuesto, los impuestos. En una entrevista concedida a mallorcadiario.com, el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) en Baleares, Luis García Sánchez, quien ha participado en la jornada organizada por CAEB sobre los cambios normativos que afectan al colectivo, se refirió a la insularidad y a las desventajas que conlleva: "Más costes, menos margen de beneficios, más dificultades logísticas…. Las empresas y los autónomos que operan en el archipiélago se enfrentan a unas dificultades verdaderamente enormes que no existen en el territorio peninsular y que, bajo mi punto de vista, no se hallan, ni mucho menos, compensadas".
Al mismo tiempo, García Sánchez insistió en "la necesidad de sacar el máximo partido a las opciones que Baleares atesora en cuanto a destino turístico de primer nivel, y avanzar en la senda del cambio de modelo del que tantas veces hemos oído hablar y que no acaba nunca de concretarse".
TRAMO AUTONÓMICO DEL IRPF
Igualmente, en la entrevista a este medio digital, el máximo responsable de ATA en las islas recordó que las autonomías "disponen de su propio tramo de IRPF, sobre el cual pueden legislar las decisiones que crean oportunas para estimular la riqueza y la creación de empleo". Entre las propuestas defendidas por García Sánchez se halla la de "introducir en Baleares un sistema impositivo fijo en relación a la reducción del impuesto de sociedades que se aplica a las nuevas empresas".
Actualmente, la normativa establece que las empresas recién creadas disponen de una bonificación del 15 por ciento los dos primeros años. El argumento del presidente de ATA en Baleares consiste en "mantener este porcentaje más allá de este margen de tiempo y, de esta manera, facilitar la competitividad de los negocios".
NUEVO SISTEMA DE COTIZACIÓN
Por otra parte, el pasado 1 de enero entró en vigor el nuevo sistema de cotización de los autónomos, aprobado por el Gobierno el pasado mes de julio, a partir del acuerdo con las principales organizaciones patronales y sindicales, cuya hoja de ruta se basa en el objetivo de que los trabajadores por cuenta propia coticen según sus ingresos reales.
El nuevo modelo, que se desplegará progresivamente a lo largo de los próximos tres años, establece un sistema de quince tramos que determina las bases de cotización y las cuotas en función de los rendimientos netos del autónomo.
Esos rendimientos netos se calcularán deduciendo de los ingresos todos los gastos derivados del ejercicio de la actividad y aplicando sobre la cantidad resultante una deducción por gastos genéricos del siete o del tres por ciento en el caso de los autónomos societarios.
RENDIMIENTOS INFERIORES
El tramo más bajo, para rendimientos iguales o inferiores a 670 euros mensuales, parte de una cuota de 230 euros en 2023 para pasar a 225 euros en 2024 y a 200 euros en 2025, mientras que el tramo más alto para rendimientos superiores a seis mil euros parte de una cotización de 500 euros el año que viene, que suben a 530 el siguiente ejercicio y se sitúan en 590 euros al final del periodo. En cualquier caso, los autónomos podrán cambiar de tramo de rendimientos netos cada dos meses a través de la página web habilitada a tal efecto por parte de la Seguridad Social.
Según el Gobierno, esta reforma del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) se ha formulado como un paso previo, de transición, para alcanzar, como muy tarde en un periodo de nueve años, un modelo definitivo de cotizaciones por ingresos reales.
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