La noticia surgió poco después de que el comentarista de televisión András Bencsik, abiertamente progobernumental, ridiculizara a Eurovisión al calificarlo de "flotilla homosexual".
Fuentes de la emisora pública húngara MTVA dijeron que los empleados asumieron que los fuertes lazos de Eurovisión con la cultura LGBTQ + están detrás de la decisión.
En los últimos meses, las actitudes homófobas han aumentado en el entorno del primer ministro. Recientmente, el partido de Orbán pidió un boicot a Coca-Cola por una campaña publicitaria con fotografías de una pareja gay.
Por otro lado, el presidente del parlamento húngaro, el ultraconservador László Kövér, comparó a los homosexuales que quieren adoptar a niños con pedófilos.
"Desde un punto de vista moral no hay ninguna diferencia entre el comportamiento de un pedófilo y los que piden esto (el matrimonio y la posibilidad de adopción por parte de las parejas homosexuales)", aseguró Kövér en un acto electoral en Budapest, citado por el portal digital "index". "El niño en ambos casos es un objeto, un artículo de placer, un objeto de realización personal", agregó el presidente del Parlamento, que es también uno de los fundadores del partido gubernamental.