El jefe en Baleares del Instituto Geológico Minero de España (IGME), Pedro Robledo, experimentado en análisis de catástrofes como la de Sant Llorenç de la semana pasada, trabaja desde este lunes codo con codo con los especialistas de la Guardia Civil que dirigen la búsqueda del pequeño Arthur, que desapareció al ser arrastrado por la riada junto a su madre, que falleció, y su hermana, encontrada con vida.
A partir de mapas hidráulicos y geomorfológicos, con los datos de las precipitaciones y evidencias de desplazamiento de objetos, personas y sedimentos en el episodio de la tarde del 9 de octubre, Robledo ha determinado una quincena de puntos en los que considera más probable encontrar el cuerpo del niño.
"Hemos estado en el terreno en esas zonas donde la energía ha podido expulsar objetos como un cadáver o más pequeños, y otras zonas donde al contrario ha podido depositar materiales. Es posible que en algunos de estos codos o meandros haya podido quedar atrapado el chico y esté entre una capa de escombros, sedimentos, etcétera", expone el geólogo, que elogia el trabajo que viene desarrollando la Guardia Civil.
Los "puntos calientes" señalados por Robledo son una quincena, y en ellos se centra el dispositivo de búsqueda en el que participan unas 300 personas, aunque hay otras zonas donde se mantienen los rastreos, incluida la costa y las primeras millas marítimas desde la desembocadura.
Aun consciente de que "en este tipo de eventos caben todas las posibilidades", su entiende que hay mayor probabilidad de que el cuerpo de Arthur haya quedado en los seis kilómetros de torrente entre Sant Llorenç y la salida de Son Carrió que entre este punto y la desembocadura y S'Illot.
Esta hipótesis se basa en que todos las víctimas mortales y la niña superviviente arrastradas desde Sant Llorenç fueron halladas en este segmento, "el punto más caliente del torrente", insiste.
Por otro lado, Robledo cree necesario que se adopten medidas para evitar los peligros de los torrentes. "Las poblaciones no las vamos a quitar, intentemos minimizar los riesgos", ha afirmado este martes.
Robledo, que participa sobre el terreno en el operativo de búsqueda del niño desaparecido en la riada mortal del Llevant, ha afirmado que hay posibilidades "técnicas" de reducir los riesgos de los cauces naturales de agua, aunque "evidentemente nunca van a ser cero".
El experto señala que es una constante histórica que las poblaciones se concentren junto a cursos de agua, por que el se humano "nunca evalúa de forma preferente el riesgo, sino otros factores como los recursos", algo que tiene consecuencias fatales en casos como la torrentada del 9 de octubre al este de Mallorca.
La historia se repite en distintas zonas de la isla con cierta frecuencia, en términos geológicos, puesto que coinciden "torrentes muy encajados" que se nutren de "relieves muy cercanos" cuando se producen lluvias torrenciales.
Robledo recuerda que en el siglo XV Palma, entonces atravesada por un cauce natural hoy desviado, fue arrasada por una torrentada que mató a unas 5.000 personas, la mitad de la población.
UN RASTREO "DE CIRUJÍA"
"Es un trabajo muy minucioso", ha señalado tras la reunión de coordinación de los organismos involucrados en el operativo el director general de Emergencias del Govern balear, Pere Perelló, que ha confirmado que la búsqueda se ha centrado este martes en el tramo de cinco kilómetros entre Sant Llorenç y Son Carrió.
Aunque es en esta zona donde los especialistas consideran más probable encontrar el cuerpo del pequeño, tres equipos han buscado por tierra en el tramo entre Son Carrió y la desembocadura del torrente en S'Illot y en la costa y el mar han intervenido buzos y tres embarcaciones de la Guardia Civil y Salvamento Marítimo.
"Hemos conseguido ensamblar UME (Unidad Militar de Emergencias), Guardia Civil y Bomberos, hay una combinación muy óptima", ha destacado el responsable autonómico de Emergencias.
Perelló ha puesto el acento en que, una vez pasada la emergencia de los primeros días, cuando se mantenían esperanzas de encontrar al niño con vida, ahora se hace un rastreo "de cirugía".
"Cuando lleguemos al final, queremos garantizar que el desaparecido no está en el torrente. Después ya nos centraremos en el mar", ha subrayado.
LOS PERROS CONTINÚAN RASTREANDO LA ZONA
A lo largo de la jornada, los perros del operativo han rastreado áreas con acumulación de sedimento. Han marcado algunos puntos pero se trataba de animales muertos. La tarde de este lunes, el operativo actuó en un punto en la zona de Son Carrió marcado por uno de los canes, pero después se comprobó que el niño no estaba allí.
Por otro lado, hoy han mejorado las condiciones en el mar y las embarcaciones han podido trabajar "con tranquilidad", aunque también sin resultados positivos.
Este martes, unos 400 efectivos han trabajado en el operativo de Sant Llorenç, de los que cerca de 300 estaban destinados a la búsqueda del desaparecido.
Este miércoles, el operativo de búsqueda del niño seguirá incidiendo en los puntos del torrente de Ses Planes entre Sant Llorenç y Son Carrió. También continuará la búsqueda acuática y marítima, si las condiciones del mar lo permiten.
El menor viajaba con su madre y con su hermana a bordo de un coche cuando fueron alcanzados por la riada el martes. La mujer consiguió sacar a la niña del vehículo, pero después el coche fue arrastrado por la corriente. El cuerpo de la madre fue encontrado en el interior del coche.
Hasta el momento se han confirmado 12 víctimas mortales, siete hombres y cinco mujeres. Seis de ellos son extranjeros.