¿Qué valoración realiza del impacto del Covid-19 en Calvià?
Están siendo unos meses muy difíciles para los vecinos de Calvià, y, en general, para todo el mundo. El impacto desde el punto de vista sanitario en nuestro municipio es similar al de otras zonas de nuestro entorno, como Palma. No hay demasiada diferencia. A partir de aquí, el reto es seguir protegiendo a los ciudadanos, e incidir especialmente en las consecuencias sociales de la pandemia. Calvià es un municipio eminentemente turístico, en el que el empleo va muy ligado a la oferta vacacional. Sin ir más lejos, en enero de 2019 se contabilizaban en Calvià alrededor de 16.500 puestos de trabajo vinculados de forma directa a la industria turística. En julio y agosto, los meses punteros de la temporada, esa cifra se duplica. Ante estos números es fácil entender hasta qué punto el frenazo de la economía ligada al turismo está suponiendo una dificultad importante para muchas personas y familias de Calvià.
El golpe ha sido muy duro, desde luego. ¿Será posible recuperarse?
Como usted dice, el golpe es duro. Mucho. Desgraciadamente, hay y habrá familias que deberán realizar esfuerzos excepcionales para sortear todos los obstáculos que se les presentan, y, por supuesto, desde el Ayuntamiento de Calvià vamos a acompañarles. Y también vamos a estar al lado de las empresas para que se destruya el mínimo empleo posible. Ya se están poniendo en práctica muchas iniciativas en este sentido, tanto en clave local como a nivel de otras administraciones. La activación de los ERTE ha constituido un elemento determinante para amortiguar la fractura social que, sin duda, se hubiera producido en mucho mayor grado de no haber contado con este instrumento.
El reto es proteger a los ciudadanos, e incidir especialmente en los efectos sociales de la pandemia
Sin embargo, ¿podrán mantenerse los ERTE el tiempo suficiente para que el tejido laboral se recupere?
En eso confiamos, y, por este motivo, desde Calvià defendemos que los expedientes de regulación temporal sigan vigentes más allá del 31 de junio y de que, al menos, sea posible prorrogarlos hasta septiembre. Es muy necesario que los ERTE cubran el periodo que correspondería a una temporada turística normal, no como la de este año, que habrá sido absolutamente atípica. Y, por supuesto, si fuera posible alargar esta medida hasta el 31 de diciembre, el efecto sería todavía más beneficioso. Igualmente, al margen de los ERTE, me gustaría resaltar que desde el Govern de les Illes Balears y el Consell de Mallorca se han llevado a cabo actuaciones muy interesantes siempre con el objetivo de reactivar la economía para no dejar desamparados a los colectivos con menos recursos.
Y en el caso de Calvià, ¿cuáles han sido las principales iniciativas en el ámbito de la recuperación del tejido productivo y la ocupación laboral?
Precisamente, esta semana hemos presentado un gran acuerdo social, político y económico que cuenta con la implicación de sindicatos, empresarios, partidos políticos, entidades asociativas, agentes sectoriales… Muchas de las medidas que forman parte del documento han empezado ya a aplicarse, y otras verán la luz a partir de esta firma. Personalmente, siento una gran satisfacción por el hecho de que entre todos hayamos sido capaces de unir nuestras fuerzas en un momento singularmente complicado como éste, poniendo el acento en el bienestar colectivo ante los efectos de la epidemia sobre la salud, la economía y el trabajo.
¿Cuál es la filosofía que subyace tras el contenido y las disposiciones de este plan?
Básicamente, quienes hemos participado en su redacción, y que, como le he dicho, representamos a las diversas instancias políticas, socioeconómicas y sectoriales de Calvià, nos propusimos un objetivo: poner las cartas boca arriba para llegar a conclusiones específicas sobre con qué recursos podemos contar en el municipio para hacer frente a los desafíos que plantean problemas como la destrucción del empleo y la recesión. Y este objetivo genérico pivota sobre tres grandes ejes: el primero es la protección social, porque no cabe duda de que el Covid-19 ha empobrecido a ciudadanos y familias y no podemos permitir que los colectivos más vulnerables sean los grandes damnificados de esta situación; un segundo aspecto, igualmente relevante, es la necesidad de reactivar el tejido productivo, que en Calvià va inexorablemente ligado al turismo; y, finalmente, contempla una apuesta clara para que desde la Administración municipal se pueda favorecer la sostenibilidad de las empresas por medio de bonificaciones fiscales u otras medidas que tiendan a compensar la reducción de ingresos que están soportando. El plan constituye, en definitiva, un gran éxito, no del ayuntamiento, sino de Calvià.
Acabamos de presentar un gran acuerdo social y económico que cabe considerar como un éxito, no del Ayuntamiento, sino de Calvià
Como alcalde, ¿se ha sentido suficientemente acompañado en esta grave crisis por parte de los agentes económicos y sociales y los diversos grupos políticos?
Al inicio de la emergencia sanitaria, adoptamos una decisión que, a mi juicio, ha acabado resultando determinante: celebrar una reunión semanal con los portavoces de todos los partidos con representación municipal en Calvià. Al mismo tiempo, hemos mantenido encuentros periódicos y frecuentes con responsables sindicales, empresariales y asociativos. Esta apuesta por el consenso, el diálogo, el trabajo en común, está proporcionando resultados, en tanto que genera en el ciudadano la confianza de que, ante un problema mayúsculo como el Covid-19, quienes estamos al frente de unas determinadas responsabilidades somos capaces de unirnos. Las reuniones han conllevado una gran cantidad de efectos positivos, porque han permitido trazar una valoración conjunta de la evolución de la pandemia en el municipio, revisar las medidas adoptadas, introducir nuevas iniciativas… No me cabe ninguna duda de que hemos transitado por el camino correcto gracias a las aportaciones de todos.
Al margen de las actuaciones más globales, la pandemia ha exigido a las administraciones, y especialmente a las locales, estar en permanente contacto con los vecinos para detectar las situaciones más acuciantes. ¿Qué trabajo se ha realizado a este respecto en Calvià?
En efecto, como administración más próxima a los ciudadanos, los ayuntamientos hemos de asumir esa función de estar atentos a las necesidades más apremiantes y urgentes de nuestros conciudadanos, y más aún cuando se atraviesa una crisis de estas dimensiones. En Calvià lo tuvimos claro desde el primer momento: la prioridad ha sido siempre la de no dejar en la estacada a los sectores de población más vulnerables, y para hacer frente a este objetivo hemos ajustado y actualizado el presupuesto municipal para destinar a esta finalidad todos los recursos que hicieran falta. Y así continuará siendo mientras la emergencia social y económica no haya quedado totalmente superada. Estamos hablando de ayudas y prestaciones para cubrir las necesidades básicas, y de forma muy especial dos de ellas: la alimentación y la vivienda, que constituyen dos derechos irrenunciables para cualquier ciudadano.
Hemos actualizado el presupuesto municipal para destinar todos los recursos que hagan falta a los colectivos vulnerables
Lógicamente, este refuerzo de las partidas de ayudas sociales habrá supuesto ajustar de manera sustancial las cuentas municipales…
Claro, porque no tiene nada que ver la previsión presupuestaria que teníamos a principios de año, antes de que surgiera la pandemia, a la que ha sido preceptivo planificar después de que irrumpiera el virus. Le pondré un ejemplo: hasta el momento de que dispongo de datos, el departamento de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Calvià ha facilitado ya, este 2020, alrededor de 1.460 ayudas que han beneficiado a unas 880 familias. Por supuesto, son cifras muy superiores a las de otros ejercicios. Así, por tanto, desde el Consistorio nos estamos viendo obligados a reajustar las cuentas desde la convicción de que, en estos momentos, la prioridad no puede ser otra que la de atender a la población vulnerable.
Esta reasignación de las partidas, ¿ha obligado al equipo de gobierno a alterar los proyectos que debían, inicialmente, marcar el desarrollo de esta legislatura?
Digamos que en algunos casos no tendremos más opción que diferir los tiempos y cambiar los plazos de ejecución, porque, en estos momentos, no hay otra alternativa si queremos paliar las consecuencias del Covid-19 a efectos de renta y de empleo. Ahora bien, eso no significa que renunciemos a estas actuaciones. Quedan tres años por delante antes de que finalice el actual periodo municipal, y los puntos fundamentales que nos trazamos al inicio de la legislatura no han cambiado. Uno de los más importantes es la vivienda. Calvià es un municipio caro para vivir. Los alquileres son elevados y, por tanto, resulta básico que desde las administraciones intervengamos para favorecer el acceso a las unidades residenciales de los colectivos con menos poder adquisitivo. Con vistas a estos cuatro años, hay dos ambiciosos proyectos de creación de vivienda pública que inciden en esta cuestión: el de Magaluf, que procede de la legislatura anterior y que contiene una promoción de 88 unidades; y una segunda actuación en Santa Ponça, con 99 viviendas. Paralelamente, otra meta resaltable es potenciar los sistemas digitales y de comunicación que permiten optimizar herramientas como el teletrabajo dentro del ámbito municipal. De hecho, uno de los legados de la pandemia es que hemos tenido que organizar bajo otros parámetros la atención que las administraciones dispensan a los ciudadanos, y esa es una herencia que sería bueno conservar para el futuro, tanto con vistas al bienestar y la seguridad de los vecinos como para facilitar la conciliación laboral y familiar de los trabajadores del Ayuntamiento.
Calvià es un municipio caro para vivir. Por eso hemos apostado por la creación de vivienda pública
Recuperando la actualidad del sector turístico, ¿qué opinión le merece el plan piloto que ha permitido la llegada de visitantes a Baleares antes de que se reanude oficialmente la conectividad para los viajes internacionales?
Es una gran iniciativa, sin duda. Hace posible poner a prueba la capacidad de la industria vacacional de las islas ante las nuevas directrices y normativas sanitarias que impone la existencia del Covid-19 y, sobre todo, proyecta hacia el exterior, y en especial de cara a nuestros principales mercados emisores, el mensaje explícito de que el archipiélago, y todas y cada una de sus zonas con mayor afluencia de visitantes, son áreas cien por cien seguras y preparadas para afrontar cualquier contingencia de salud pública. El plan se ha centrado, como es sabido, en Platja de Palma y Alcúdia, y a Calvià le hubiera gustado participar también, pero esa decisión dependía de las cadenas hoteleras que van a alojar a estos clientes. No obstante, hemos permanecido atentos ante la posibilidad de que los establecimientos vacacionales de Calvià también se unieran al proyecto. Por supuesto, desde el Ayuntamiento lo hubiéramos visto con muy buenos ojos.
En cualquier caso, el 21 de junio se abrirán de nuevo las fronteras con los corredores seguros de la Unión Europea y eso significará el reinicio definitivo de la actividad turística en Calvià y en el resto de Baleares. ¿Es optimista sobre los resultados que puedan deparar los meses de temporada que restarán por delante?
Me siento esperanzado, aunque también soy consciente de que la afluencia no será la misma en todas las zonas. Si nos circunscribimos a Calvià, por ejemplo, Peguera contará con más expectativas porque su oferta está basada en el turismo alemán, y sin duda la situación sanitaria de este país es ahora mismo mejor que la de Reino Unido, de donde procede la mayor parte de clientes de Palma Nova y Magaluf. Aún así, hay varias estrategias sobre las que se debería incidir para apuntalar la temporada. Una de ellas es la posibilidad de prolongarla cuanto más tiempo, mejor, aunque a decir verdad esta es una tendencia que ya venimos observando en los últimos años. A pesar de que julio y agosto continúan siendo los meses nucleares de la temporada turística, de cada vez hay más clientes que se interesan por visitar Mallorca, y, por supuesto, también Calvià, en octubre o incluso noviembre. Y eso sucede también a principios de año. En febrero algunos negocios del sector ya empiezan a prepararse para la llegada de visitantes.
Soy consciente de que unas zonas tendrán más ventajas que otras en cuanto al inicio de la temporada. Es el caso de Peguera, donde predomina el turismo alemán
Ya que habla de alternativas, ¿cree que el turismo nacional también lo es?
Hemos de tratar de ser competitivos también en este vector de la demanda, y para ello es necesario que el Gobierno central atienda la reclamación de los dos territorios insulares, Baleares y Canarias, para facilitar bonificaciones a los turistas de otras comunidades autónomas que opten por visitar nuestras islas. Resulta evidente que, a la hora de acceder a este segmento de mercado, los archipiélagos no contamos con las mismas ventajas comparativas que otras zonas vacacionales peninsulares, y de alguna manera habría que tender a corregir este inconveniente, o, al menos, a paliarlo. Igualmente, no hay que renunciar al turismo entre las islas. La pandemia puede representar una magnífica oportunidad para que las personas que vivimos en Mallorca conozcamos mejor Menorca, Ibiza y Formentera, y para que los habitantes de estas otras islas pasen una temporada entre nosotros.
Hemos desterrado el turismo de excesos porque no nos interesa y es incompatible con el modelo de calidad que defendemos
La pandemia nos ha enseñado muchas cosas. ¿También nos ha impulsado, en el caso de Baleares, a replantear nuestro modelo turístico para hacerlo más competitivo?
En Calvià llevamos apostando por este objetivo desde hace tiempo. Por ejemplo, una de nuestras prioridades ha sido erradicar el turismo de borrachera y de excesos en zonas donde anteriormente campaba a sus anchas. Y creo que los resultados están siendo positivos, en el sentido de que trasladamos a los mercados emisores un mensaje muy claro y muy nítido, que es el de que este tipo de turismo no nos interesa. Queremos apostar por un modelo de industria vacacional que sea capaz de atraer a clientes con más poder adquisitivo, interesados por el medio ambiente, que busquen tranquilidad y bienestar. Y eso es incompatible con las promociones que parten de empresas que no sienten la menor empatía ni por Calvià ni por Mallorca. Únicamente quieren llenarse los bolsillos y hacer caja a costa de atraer al municipio y a la isla un perfil de visitante que no genera riqueza y que, en cambio, mancha la imagen que proyectamos hacia fuera.