El GOB considera que anualmente se podrían estar vertiendo al mar a través de emisarios un total de 75'9 millones de metros cúbicos de agua procedente de 31 depuradoras. La entidad afirma que el 35 por ciento de este volumen correspondería a depuradoras que no disponen de tratamiento terciario, "y que por lo tanto tratan el agua de forma insuficiente con respecto a microorganismos y nutrientes". Desde el GOB evalúan "en un mínimo de 21'7 millones de metros cúbicos el volumen de agua procedente de depuradora que en estos momentos se estaría vertiendo a zonas pobladas por posidonia o muy cercanas a praderas de esta especie". En este sentido, en un comunicado, el GOB añade que las aguas residuales mal depuradas son "sin duda uno de los impactos sobre la conservación de la posidonia" en los fondos de las Illes Balears.
Ante este volumen importante de agua poco depurada que se está vertiendo en el mar y que podría estar afectando negativamente las praderas de posidonia, el GOB ha reclamado a la Conselleria de Medi Ambient que consiga (caso de depuradoras gestionadas por Abaqua ) o reclame a los titulares de las autorizaciones de vertido (caso de depuradoras municipales) "los datos de seguimiento de la calidad del agua vertida". "En caso de que se incumpla la normativa de calidad o se determine que puede estar afectando negativamente la posidonia -indica la entidad-, instamos la Consejería a requerir a los responsables del vertido la adopción urgente de las medidas necesarias para enmendar la situación".
La mayoría de las instalaciones están gestionadas por Abaqua, por lo que el GOB apunta la principal responsabilidad hacia la propia Consejería de Medio Ambiente. "Recordemos -indica- que además del nivel de depuración que pueden alcanzar las plantas depuradoras en su funcionamiento habitual, hay que tener en cuenta los episodios de vertido de aguas poco o nada depuradas debido a su colapso en episodios de lluvias (como está pasando en la depuradora del Coll d'en Rabassa)".
El GOB piude a las diferentes administraciones responsables "que aborden urgentemente" la adopción de medidas para evitar estos episodios, separando y tratando adecuadamente las aguas pluviales y las residuales. "Es absolutamente irresponsable -concluyen- seguir considerando que en la mar se pueden realizar vertidos que en tierra nunca toleraríamos".