La situación de violencia vivida este miércoles por la noche en Barcelona obligó al presidente de la Generalitat, Quim Torra, a comparecer a la medianoche para pedir que se paren los actos violentos. El presidente remarcó que su lucha es pacífica y rechaza los actos violentos.
El ambiente comenzó caldeándose sobre las 20 horas cuando algunos concentrados se desplazaron hasta la sede de Interior. En ese punto, varios manifestantes empezaron a zarandear las vallas que resguardaban las inmediaciones del departamento.
Fue entonces cuando empezaron con el lanzamiento de rollos de papel de váter mientras gritaban cánticos que pedían la dimisión del conseller, Miquel Buch. A partir de ahí, el ambiente se fue tensando y los mossos utilizaron sus furgonetas para presionar y desplazar a los manifestantes hasta otros puntos de la ciudad.
La policía catalana asegura que los activistas les han lanzado ácido y piedras de grandes dimensiones contra la línea policial en la plaza Tetuan, han quemado contenedores, coches y creado barricadas. Grupos de encapuchados han desmontado un andamio de obra de un edificio para acumular el material en el suelo y prenderle fuego.
Las actuaciones de los manifestantes en esta tercera jornada de violencia se han focalizado en diversos focos de Barcelona. Según la Guardia Urbana de la ciudad, cerca de 22.000 manifestantes han actuado en los diferentes focos abiertos en las calles de la ciudad.
Los actos violentos han culminado con 52 heridos de los que 28 han sido en Barcelona. Además, en Tarragona una persona ha tenido que ser hospitalizada al sufrir una herida craneo encefálica y se han detenido a decenas de personas acusadas de disturbios.
El Ayuntamiento de Barcelona calcula que se han registrado unos cincuenta fuegos en total en una noche donde los manifestantes han realizado acciones más contundentes que las de los pasados días.
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