La central recibía una llamada por una pelea en la calle Joan Miró, en la zona de Gomila. Al llegar, intervinieron y solucionaron pero unos metros más allá, había dos chicas muy alteradas y un varón que se alejaba: al acercarse, una de ellas, denunció que mientras caminaban por la calle, un desconocido se les había aproximado por detrás, y le había manoseado las nalgas por debajo de la falda. La chica, explicó a los agentes, le respondió dándole un bofetón y él se lo devolvió.
La amiga actuó de testigo y la Policía detuvo al hombre unos metros más adelante.
Al ser trasladado al Cuartel de Sant Ferran, el hombre pidió a los policías realizar una llamada: quería hablar con su esposa.