Los agentes les acusan de 9 robos con violencia cometidos, al menos, desde octubre y principalmente, en Platja de Palma.
El hombre y la mujer siempre actuaban en parkings grandes: de supermercados, estacionamiento de los hospitales y acaparamientos de empresas de rent a car. No dejaban marcas del robo y cuando el usuario se disponía a arrancar, venían los problemas. En total, han conseguido colocar tres mil kilos de batería de plomo, lo que les ha podido reportar un beneficio aproximado de mil quinientos euros.
La investigación sigue abierta, por parte de los funcionarios de la Comisaria de playa de Palma, a fin de localizar a más perjudicados que no hayan interpuesto denuncia.