La asociación se queja que, ante las reclamaciones vecinales "las autoridades hacen el amago de actuar" y publicitan "vistosas campañas policiales" que no tienen continuidad, al tiempo que llevan a cabo reuniones con las entidades en las que anuncian nuevas medidas, aunque no actúan con eficacia ante los incumplimientos de las que están en vigor.
"Este grito silencioso y masivo de los vecinos de Palma no parece suficiente para que las autoridades se percaten de la urgente gravedad del problema", critica la entidad ciudadana en un comunicado.
"Otro año más, la dinámica sigue en las mismas: poner quejas sin respuesta, recibir notificaciones que no conducen a hechos, hacer reuniones sin resultado y, sobre todo, más noches sin dormir, impotencia, tristeza e indignación al ver cómo nuestra ciudad, nuestro barrio y nuestras vidas se degradan día tras día", señala Barrio Cívico de Santa Catalina.
El hartazgo de los vecinos va en aumento. Los cientos de carteles que decoran ya distintos barrios de la ciudad lo dicen alto claro: "el descanso en los hogares es imposible, la contaminación acústica reina y la degradación de la vida cotidiana en el centro de Palma es insufrible".
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