Así, a partir de los datos oficiales del Ministerio recabados desde el pasado 1 de marzo, el IBES ha barajado dos estadísticas para establecer conclusiones. "Por una parte -señala Adán-, hemos cogido el número de contagios que es lo que marca la tensión sanitaria en cuanto a la disponibilidad de UCIS, de equipos de protección para los sanitarios o de respiradores. Por otra, evidentemente, el número de víctimas mortales acumuladas cada día".
Con estos datos, la curva de contagios en Baleares -y con la salvedad de que la crisis sanitaria pueda evolucionar en los próximos días- alcanza el número máximo diario a finales de marzo, con 107 nuevos afectados en un día. A partir de ahí, empieza a descender hasta los 51 del último registro.
En cuando a las víctimas mortales, la curva asciende lógicamente porque suman los fallecidos de cada día y que la proyección fija en "más de cien", pero en este plazo de tiempo podría quedar reducida a dos o tres muertos diarios. "En todo caso -manifiesta el director del IBES- la presión sobre el sistema sanitario ya no sería crítica, que es el peligro real de esta situación".
Gonzalo Adán también pone el acento en la disparidad de criterios a la hora de realizar estadísticas sobre la enfermedad. "Hay países que contabilizan unos muertos y no otros, por ejemplo los que fallecen en sus domicilios. Además, lo correcto es señalar que se trata de fallecidos 'con' coronavirus y no 'por' coronavirus, ya que la mayoría de casos son enfermos con otras dolencias a las que el coronavirus acelera el proceso; y eso podría alterar notablemente las estadísticas".