Ibiza fue la isla que registró la mayor subida, pues durante junio atendió a un 118 por ciento más de pacientes que en el año anterior, seguida de Mallorca, donde pidieron ayuda un 55 por ciento más de personas, y Menorca, con un incremento del 35,9 por ciento.
Durante mayo, Ibiza también lideró los datos de atención, con un 68 por ciento más de usuarios que durante el mismo mes de 2019, seguida de Mallorca, con un incremento del 61 por ciento, y Menorca, con un 19,8 por ciento más.
Por otra parte, los datos de abril muestran un aumento de usuarios atendidos del 60,3 por ciento en Mallorca, del 21,2 por ciento en Menorca y del 70 por ciento en Ibiza, según ha precisado este martes Cáritas en una nota de prensa.
Aún a pesar de la pandemia, Cáritas recibió un total de 1,4 millones de euros en ayudas económicas entre marzo y diciembre, de los que 1,1 millones fueron donaciones jurídicas y los 254.014 euros corresponden a donaciones particulares.
MÁS DE 135.00 EUROS EN DONACIONES
En cuanto a las donaciones en especies, la fundación sumó un total de 135.103 euros, de los que 32.107 fueron donados en Mallorca, unos 52.996 se obtuvieron en Menorca y los 50.000 euros restantes se recolectaron en Ibiza.
Todas estas aportaciones fueron facilitadas por un total de 2.154 donantes, con 1.400 en Mallorca, 410 en Menorca y 344 en Ibiza. Según ha puntualizado Cáritas, 1.840 son donantes particulares mientras que los 303 restantes son jurídicos.
Por otra parte, en cuanto a las ayudas de acción social, la fundación obtuvo un total de 1,2 millones de euros en subvenciones, que se destinaron a gastos derivados de la situación sanitaria, infancia, cooperación internacional.
En concreto, se destinaron 24.624 euros a la compra de material sanitario, 84.887 euros a reforzar el personas de tres diócesis, 10.131 euros a iniciativas relacionadas con la infancia y 100.000 euros a la cooperación internacional.
Asimismo, ha lamentado que los efectos del coronavirus han agudizado algunas desigualdades, como la brecha digital, que fue un "factor clave" de exclusión durante el confinamiento y que supuso una dificultad para muchas familias con hijos en edad escolar.
MIEDO A QUEDARSE SIN HOGAR
El miedo a quedarse sin hogar fue también una de las constantes de las familias atendidas por Cáritas, siendo la falta de ingresos el principal motivo de su preocupación, pues no podían permitirse pagar el alquiler de un piso.
La soldad ha sido otro de los factores de desprotección para el colectivo de personas mayores, principalmente en aquellos usuarios que necesitan un seguimiento o un control "más importante", ha puntualizado la fundación.
Finalmente, Cáritas ha valorado que el número de voluntarios que participaron en sus servicios aumentó un 23,6 por ciento en Baleares, que supone un 17,5 por ciento más en Mallorca, una subida del 40,1 por ciento en Menorca y un 24,0 por ciento más en Ibiza.