En pleno debate internacional sobre cambio climático y una industria turística que no para de crecer,
Palma se prepara para albergar la
"Cruise 2030 Call for Action", una cumbre de puertos europeos impulsada por
Venecia que tiene como objetivo fijar el encaje de la industria de cruceros en la realidad de los puertos y las ciudades mediterráneas, reduciendo al máximo su impacto. En una primera toma de contacto, Venecia, Palma, Cannes, Bergen, Dubrovnik, Málaga, Marsella, Amsterdam y Marsella acordaron que el futuro en el Mediterráneo pasa por
"cruceros más pequeños" para hacer frente a las dos grandes banderas 'anticruceros' que enarbolan plataformas vecinales y ecologistas:
masificación y contaminación. Sin embargo, ante esta próxima cita europea, Palma se planta con un informe del Govern sobre calidad del aire que indica que los niveles en el puerto son "buenos".
Así, el último estudio del Ejecutivo -realizado en la segunda mitad de 2018- analiza la calidad del aire en la terminal de pasajeros del muelle así como en el entorno del paseo marítimo. La conclusión es que "el entorno del Moll de Pelaires muestra, en general, una buena calidad del aire".
"Evaluando los valores alcanzados de los diferentes contaminantes estudiados se han medido valores muy aceptables de dióxido de azufre (SO2), uno de los principales contaminantes de los mega buques. Todos los valores observados han sido significativamente inferiores a los niveles fijados en la legislación vigente", apunta el informe si bien, reconoce que los bajos valores "pueden ser debidos a que las chimeneas de los barcos están situadas en puntos mucho más elevadas que la toma de muestras de contaminantes de la estación" por lo que sugieren que "para conocer los valores reales se debería buscar ubicaciones con mayor altitud".
Un ejemplo sería la estación del Parc de Bellver, ubicada a mayor altura (117 metros) y en un punto clave de recepción de emisiones de barcos. La máquina fue vandalizada en junio de 2018 y hasta marzo de este año no ha recogido cifras. En cualquier caso, repasando los informes de la conselleria de Territori, Energia i Mobilitat de 2018, 2017 y 2016 -estos dos últimos, años de récords turísticos- las alertas por superar el límite diario para la protección de la salud como de alerta a la población, fueron cero.
Por otro lado, el informe refleja que los valores de dióxido de nitrogéno son buenos e inferiores a los niveles fijados pero "demuestran el elevado tráfico de camiones en el entorno del Muelle", es decir, pone el foco en una de las claves de la contaminación: el tráfico rodado.
Asimismo, las cifras de las partículas en suspensión PM10 apuntan a "importantes fuentes de combustión en el Muelle" aunque también reconoce que durante la campaña de estudio se han dado numerosos episodios naturales de intrusión de polvo sahariano. Cabe recordar que dichas partículas abarcan un amplio espectro que van desde sustancias inorgánicas hasta orgánicas, procedentes de fuentes naturales y artificiales. No todas son achacables a los barcos.
Por su parte, Autoritat Portuària de Balears (APB) mantiene desde este verano una red de ocho nuevos sensores en el Puerto de Palma e inmediaciones -como Porto Pí y azoteas del Paseo Marítimo- para hacer seguimiento de la concentración de emisiones y niveles acústicos.
Los equipos fueron reemplazados -y añadidos en tantos otros puertos- después de que entidades ecologistas cuestionasen la validez de los equipos previos para medir las nubes de contaminación de cruceros y grandes ferrys debido a su ubicación.
Con los nuevos equipos, desarrollados por Kunak, se recogen muestras de manera continua y se calcula la media de concentración de emisiones y niveles acústicos en un periodo determinado. La información recogida se envía en tiempo real a una plataforma cloud gracias a la incorporación de sistemas de conectividad remota a través de las redes de comunicaciones GPRS o 4G.
A través de la cloud, la APB fija alarmas personalizables que se activan al superar los umbrales o límites prefijados por exceso de contaminación ambiental o por ruido. Esta información permite a la APB hacer seguimiento y fijar actuaciones en función de cada escenario.
Fuentes de Ports insisten en las conclusiones aportadas por el estudio de la UIB que negaba una "correlación clara" entre todas las actividades del puerto de Palma y los niveles de contaminación por ruido y partículas medidos del aire de la zona.