El RCD Mallorca ya es equipo de Primera División. La derrota del Almería frente al Cartagena (3-2) le da el punto necesario a los bermellones para situarse como segundos en la clasificación general y ascender matemáticamente a Primera acompañando al Espanyol. Los dos partidos que quedan, frente al Tenerife y el Zaragoza son un mero trámite para un equipo que volverá a codearse con los grandes del fútbol.
Apenas una temporada ha tardado el Real Mallorca en recuperar la categoría que perdió hace ahora aproximadamente un año después de un paso efímero, de tan solo una campaña, en Primera División.
Este es el noveno ascenso del club balear a la élite del fútbol español y, además, el que ha obtenido de una forma más plácida y ventajosa gracias a una primera vuelta espectacular, saldada sin encajar ni una sola derrota lejos de Son Moix, y una segunda ronda más discreta pero igualmente destacable, en la que, paradójicamente, ha sido en su propio estadio donde en mayor medida el Real Mallorca ha logrado alimentar su granero de puntos.
Muy pocos seguidores y analistas podían prever, al inicio de la temporada, una singladura liguera tan fructífera. Y ello por varias razones. La primera, porque el equipo acababa de sufrir un siempre traumático descenso después de apenas un año de saborear las mieles del olimpo futbolístico. La segunda, por la presencia en la nueva categoría de rivales (Espanyol, Almería y Leganés, especialmente) con presupuestos notablemente más elevados contra las que no iba a ser sencillo luchar. Y la tercera, y desde luego no menos importante, por la desvinculación del que había sido el entrenador ‘fetiche’ del Real Mallorca durante las últimas campañas, Vicente Moreno, artífice de dos ascensos exprés consecutivos (de Segunda B a Segunda A y, finalmente, a Primera División, todo ello en el tiempo récord de tres años) y cuya identificación con la entidad y la afición se consideraba prácticamente inmutable.
EL BLOQUE, SOBRE LOS INDIVIDUALISMOS
Sin embargo, de la mano del nuevo técnico, Luis García Plaza, que regresaba a la competición nacional tras su experiencia en destinos exóticos, como China y Arabia Saudí, el Real Mallorca supo rehacerse de todos estos contratiempos y armar una plantilla que, a falta de grandes estrellas o jugadores de relumbrón, ha hecho de la seriedad, el afán por competir, el protagonismo del bloque sobre los personalismos, el rigor táctico y el orden defensivo, sus tónicas más características.
Y eso que la Liga en Segunda División no comenzó de la mejor manera posible para los bermellones. El Rayo Vallecano asaltaba Son Moix en el primer partido oficial de la temporada (0-1) y esa derrota empezó a generar dudas acerca de la auténtica capacidad de una plantilla que, en buena parte, se cimentaba sobre la base de los futbolistas que consiguieron el ascenso en Segunda B: Reina, en la portería; Raíllo y Joan Sastre, en la zaga; el incombustible Salva Sevilla, en el eje de la línea medular; y Abdón y Lago Junior como referentes en las posiciones más ofensivas.
No obstante, esas dudas se disolvieron pronto en cuanto se pudo apreciar, a medida que fueron transcurriendo las jornadas, que la antigua ‘armada invencible’ de Segunda B constituía, precisamente, el armazón más sólido y fiable del equipo, con las aportaciones, igualmente sobresalientes, de otros jugadores que se habían incorporado con posterioridad al club balear. En este grupo, cabe realizar una mención especial al central internacional Martin Valjent y el canterano Baba, quien, durante la temporada de destierro del Mallorca fuera del fútbol profesional, en Segunda B, estaba cedido en Barakaldo.
FICHAJES COMPETITIVOS
A esta piedra angular, el club sumó, de la mano del nuevo director deportivo, Pablo Ortells, y siempre en sintonía con el entrenador del primer equipo, Luis García Plaza, fichajes que, tal vez, no podían competir en relevancia mediática con las de otros rivales de la categoría, pero cuyo acierto se hizo patente desde muy pronto. Este ha sido el caso del delantero senegalés Amath, cuya cesión, por parte del Getafe, tratará, presumiblemente, el Mallorca de prolongar durante más años a tenor del excelente rendimiento ofrecido por uno de los jugadores que, junto a Abdón, ha tenido la responsabilidad de traducir en goles las oportunidades ante la portería contraria. Lógicamente, hay que remarcar el trabajo en la sala de máquinas del centrocampista vasco Ruiz de Galarreta, cuyas frecuentes ausencias en el tramo final de la campaña han coincidido con una preocupante crisis de resultados (con las derrotas en Castellón y Sabadell como los bofetones más dolorosos e inesperados) que, en cualquier caso, no han puesto en ningún serio brete al Mallorca en su afán por ascender directamente a Primera División.
Lógicamente, también hay que reconocer que la holgada ventaja que el conjunto balear ha logrado conservar hasta las últimas jornadas y que le ha servido en bandeja el acceso a la máxima categoría, no solo se ha cimentado en sus propios méritos, sino que se ha asentado también en los errores ajenos. Ni Almería ni Leganés han sabido aprovechar los traspiés que ha sufrido el Mallorca, ni han sacado partido del descenso de rendimiento del equipo en las jornadas postreras del campeonato. Tan solo el Espanyol se ha mostrado como un aspirante sólido e infranqueable, y, con el extécnico bermellón Vicente Moreno en el banquillo, ha conseguido certificar el ascenso con mucha antelación y superar al Mallorca en la batalla por el liderato que ambos conjuntos han venido manteniendo, y que, en algunas fases del campeonato, se ha saldado a favor del Mallorca.
RIVALES DIRECTOS
De hecho, el Espanyol ha sido el único rival directo al que los jugadores entrenador por García Plaza no han logrado superar, ni en Cornellà-El Prat (0-0) ni en Son Moix (1-2), una derrota especialmente dolorosa porque la obtención de los tres puntos hubiera permitido al Mallorca tejer una buena distancia de puntos respecto a los catalanes y, de paso, vengarse del técnico que había abandonado la nave con la temporada a punto de iniciarse y a pesar de disponer todavía de contrato en vigor.
En cambio, tanto Leganés como Almería sucumbieron frente a los bermellones en los dos choques de la campaña, tanto en casa como a domicilio, y esa ha sido, posiblemente, una de las claves de los excelentes réditos de esta temporada: la fortaleza del Mallorca ante los adversarios más cualificados de la categoría.
El otro gran argumento que ha permitido encadenar buenos resultados ha sido la fortaleza defensiva, que ha compensado, en gran parte, la ausencia de un ‘killer’ goleador como el que ha dispuesto el Espanyol en su plantilla con la presencia de Raúl de Tomàs. De hecho, durante muchas jornadas de la primera vuelta, Manolo Reina logró mantener a cero su portería, y solo algún ‘accidente’ posterior, como la goleada encajada en Fuenlabrada (4-1) ha desdibujado hasta cierto punto el rendimiento del Mallorca en esta parcela. Los madrileños por cierto, se han erigido en la auténtica bestia negra de los rojillos: no solo les han vencido en los dos compromisos ligueros, sino que también les aperan de la Copa del Rey.
GOLES REPARTIDOS
No obstante, el conjunto bermellón finalizará la temporada con un saldo defensivo más que notable y un promedio goleador nada desdeñable que es, no en vano, uno de los mejores de la categoría gracias a que varios jugadores han sabido repartirse las dianas de forma más o menos equitativa. Amath, Abdón, Salva Sevilla y Dani Rodríguez son los que mejor han brillado en este terreno.
De esta manera, con el Real Mallorca ya en Primera División, le queda ahora a la dirección deportiva el trabajo de construir un bloque que sea capaz de situar al club en la máxima categoría durante, al menos, unas cuantas temporadas. Para conseguirlo, Pablo Ortells deberá aprovechar al máximo la inversión en fichajes que esté dispuesta a desembolsar la propiedad en un contexto marcado por la grave crisis económica que afecta no solo a la Liga española sino también al resto de grandes competiciones europeas. De inicio, parece confirmada la continuidad en el banquillo de Luis García Plaza, y también de algunos de los futbolistas más emblemáticos del vestuario, como los recién renovados Salva Sevilla y Abdón. Desde este punto de vista, parece probable que los ‘héroes de la Segunda B’, artífices ya de tres ascensos en la historia de la entidad, continúen siendo los buques insignia de un equipo que ha vuelto a hacer inmensamente feliz a una isla necesitada, ahora más que nunca, de alegrías.
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