¿Cuando y cómo acabará el proyecto del centro comercial de Ses Fontanelles?
Hablar del final de Ses Fontanelles es un poco complejo. El Ajuntament ha hecho lo que tenía que hacer porque nos hemos encontrado un expediente que estaba pendiente de resolución y, evidentemente, no podíamos tramitar el expediente de un gran edificio comercial que no tenía algo tan fundamental como la licencia comercial.
¿Pero hay un horizonte final, en un sentido u otro, en todo este serial inacabable que es la construcción de Ses Fontanelles?
Es difícil establecer una fecha porque estamos pendientes de las resoluciones judiciales que hay en relación a ello.
¿El proyecto del casino está muerto y enterrado o puede resucitarse de alguna manera?
Seguimos la línea del trabajo que se hizo durante la legislatura pasada: este casino no es legal y no se tendría que haber construido. La actividad económica futura nunca puede justificar una ilegalidad; esa es una de las máximas de la concejalía de Urbanisme de esta legislatura.
Otro proyecto en stand by es la ampliación del puerto del Molinar. ¿Los promotores han desistido de su idea inicial?
A diferencia de la legislatura pasada, hay consenso entre la Autoritat Portuària Balear (APB) y el Ajuntament. Ambos consideran que el proyecto de ampliación de puerto del Molinar es totalmente desmesurado y que cambia completamente la fisonomía de un barrio muy singular de la ciudad. Hace un mes nos reunimos con los promotores y con los dirigentes del club y les comunicamos que si seguían el proyecto de megampliación del puerto se encontrarían de frente con el consistorio, pero que si optaban por una propuesta que de verdad tuviera una voluntad de rehabilitación de las instalaciones dentro de su perímetro y que permita que el puerto que se abriera al barrio, nos tendría como colaboradores.
En el marco de las jornadas de modelo de ciudad de hace unas semanas usted afirmó que quería reducir el número de coches a la mitad. ¿Cómo pretende hacerlo? ¿Tiene un plan de choque?
Otra de las máximas de este ayuntamiento es que el peatón, el transporte público y la bicicleta deben ganar peso frente al coche. Para conseguirlo seguiremos líneas que ya hemos hecho: haremos más ejes cívicos (como la nueva cuña verde), mejorar el transporte público o seguir ampliando los carriles bici y las estaciones de Biciutat.

¿Por qué Més per Palma decidió no hacer campaña por el “no” a las terrazas del Born en la consulta ciudadana si durante la campaña electoral defendían retirar las mesas?
Nos mantuvimos al margen porque como ayuntamiento tomamos esta decisión. Por otra parte, hemos conseguido llegar a un acuerdo con los restauradores que contempla una disposición de las mesas más armónica y acorde con el entorno.
¿Por qué el Born sí que fue objeto de consulta ciudadana y, en cambio, no lo es la demolición del monolito de Sa Feixina?
El fascismo nunca puede ser objeto de consulta.
¿Pero qué criterios se siguen para decidirlo?
Tenemos un programa que tenemos que cumplir. En ese aspecto hay poca cosa a discutir porque la consulta de los puntos que llevamos en él ya fueron sometidos a consulta en las elecciones. Después, hay algunos temas que tienen que ser fruto de un proceso de participación ciudadana, que no siempre es una consulta; pueden ser foros ciudadanos o presupuestos participativos, por ejemplo. El objetivo de ahora es que los procesos de participación se puedan conectar con la toma de decisiones haciendo cada vez procesos más profundos y amplios.
Pero aún así, las críticas a la poca claridad de cuáles son los temas que pueden ser objeto de consulta, siguen circulando. ¿Qué le diría a las personas que continúan viendo este mecanismo con desconfianza?
Les diría que acabamos de abrir el “melón” de la participación ciudadana y la gente tiene que tener una visión esperanzadora en este aspecto. En los últimos meses ha habido más procesos de participación que en los últimos 38 años de democracia, antes la gente tenía pocas posibilidades para dar su opinión más allá de ir a votar una vez cada cuatro años. Es verdad que a veces abrir estos “melones democráticos” es complicado y que nos podemos equivocar pero sostenemos que el modelo de ciudad tiene que ser compartido.

Ahora hablando ya en calidad de segundo teniente de alcalde, ¿está de acuerdo con las quejas de los colectivos animalistas en referencia a la supuesta falta de actuación de la concejalía de Benestar Animal?
Es la primera vez que existe este área y esta será una legislatura pionera en la materia. Tengo confianza plena en Neus Truyol para dirigir este área porque además es una activista de esta causa.
¿Cuando usted sea alcalde se suprimirán las calesas en Palma?
Nosotros tenemos un acuerdo que no contempla la supresión como tal sino la mejora de las condiciones de los animales. Lo que haremos serán más controles e inspecciones para garantizar el bienestar de los caballos. Pero esto es un acuerdo que durará los cuatro años, no sólo los dos que yo sea alcalde.
¿Hay algo que no esté haciendo el señor Hila que usted sí que hará cuando sea alcalde o viceversa?
Al final quien gestiona la ciudad son los diferentes concejales desde sus áreas. Lo que queremos es colaborar y mejorar el modelo de la ciudad desde la cooperación.