El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, ha afirmado este sábado que el Gobierno no pretende estabilizar un campamento o centro en Canarias y que las 7.000 plazas anunciadas por el ministro Escrivá solo aspiran a proporcionar condiciones humanitarias “lo más decorosas posibles”, antes de que los inmigrantes sean devueltos a sus países de origen.
Ábalos, en rueda de prensa en el aeropuerto Tenerife Sur, se ha reafirmado en que no se abrirán los traslados a la Península, pues “no dejamos de ser la puerta de entrada a Europa” y, por tanto, “no podemos dar un mensaje de que estas cosas son posibles; lo podemos admitir”.
El ministro ha señalado que Canarias es “la puerta de entrada a Europa”, especialmente desde que se han controlado los flujos en el Mediterráneo.
Según Ábalos, deben combinarse “la política de fronteras" con una migración regular, la lucha contra la pandemia sanitaria y la "sensibilidad humanitaria", y en ese sentido, ha señalado que "el Estado hace verdaderos esfuerzos".
También ha afirmado que el archipiélago Canario ha vivido un fenómeno migratorio "abrumador" en poco tiempo, y ante esa realidad, ha defendido el "gran compromiso" del ministro de Migraciones, José Luis Escrivá, y la "gran preocupación" del titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que ha viajado a Marruecos en busca de "colaboración" en las fronteras.
Para el ministro, la pandemia ha sido otro elemento que ha coadyuvado a la situación ya que lo que está sucediendo se vive “de modo distinto” en los países africanos donde no tienen el mismo estado del bienestar y la presión migratoria se ha intensificado la presión migratoria” y con la dificultad añadida de que muchos países han han cerrado las fronteras y "complica más" las devoluciones que en la anterior crisis de los cayucos.
Ábalos ha reconocido que en el Gobierno canario están "bastante angustiados" con la crisis migratoria que "no se puede abordar de modo simple" ya que hay varias "sensibilidades" que van desde la "atención humanitaria" hasta las "reacciones xenófobas", pues la inmigración "genera sentimientos contradictorios".
A su juicio, el problema se debe abordar "con rigor" porque "es complejo" y afecta también a cuestiones internacionales, aparte de que "no es nuevo" y las islas ya lo vivieron en 2006 con la llamada 'crisis de los cayucos'.
Con todo, ha explicado que aunque Canarias vive "momentos difíciles, días duros" el Gobierno central no va abandonar a las islas.