Guerra al turismo de borrachera. La Policía Local de Llucmajor ha puesto en marcha este pasado fin de semana el primer operativo de agentes de paisano para perseguir los ruidos y botellones, entre otros.
Según ha podido saber mallorcadiario.com, la Policía ha interpuesto entre el viernes y el domingo, incluídos, 18 denuncias por ruidos, escándalos, botellón, venta de alcohol más tarde de medianoche, rotura de vidrios en la playa y venta ambulante en el núcleo costero de Llucmajor.
Se trata de una campaña estival sin uniforme de control de Ordenanza Cívica -con especial incidencia en el apartado de alcohol- que se ha llevado a cabo desde las 20:30 a las 01:30 horas de dichas jornadas.
De manera desgradana, la Policía ha levantado dos actas de denuncia a hoteles y dos a turistas por escándalos y ruidos en establecimientos hoteleros. Una por botellón, otra por beber alcohol en la calle "deteriorando la tranquilidad" y nueve por venta de alcohol a partir de medianoche. Por otro lado, se ha denunciado a una persona por causar escándalo en la calle y a otra por molestias con el coche. En cuanto a la venta ambulante, se ha denunciado a una persona y por último, por romper una botella de vidrio en la playa a otra.
La ordenanza castiga aquellas conductas tipificadas como "infracción leve" -como ruidos sin consumo de alcohol- con multas de hasta 750 euros y las "muy graves" -como la venta en establecimientos comerciales de bebidas alcohólicas entre las 0.00 horas y las 08.00 horas- hasta los 3.000 euros.