¿Veremos algo parecido a un Sillicon Valley en Balears?
Si hay voluntad, sí. El propio Govern ha dado algunos pasos para convertir a Balears en un hub tecnológico. Pero falta una verdadera apuesta por el sector tecnológico, que conllevaría temas de vivienda, beneficios fiscales para empresas tech. Aquí hay materia prima, lo que falta es empuje real.
Lleva un año al frente de la patronal. ¿Cuál es su gran objetivo?
Fundamentalmente, aportar savia nueva, incorporando nuevos asociados y dar visibilidad y evangelizar sobre tecnología. Aquí hay un gran discurso político de 'sol y datos' y sobre la gran aportación tecnológica pero la realidad es que nuestros políticos no tienen ni idea de tecnología.
Explíquese.
Desde un punto de vista político y educativo, las carencias son bestiales. La distancia entre lo que las empresas de tecnología necesitamos para crecer y lo que ellos nos ofrecen, es abismal. Por ejemplo, empresas que optan a licitaciones se encuentran con que el precio es lo más importante. En la mayoría de casos, no se evalúa la calidad técnica de las propuestas. Por otro lado, a nivel educativo, es dramático. Partimos de la base de que la carrera de Informática en Balears es la que más mortalidad suma el primer año, cerca del 50 por ciento. De hecho, la tecnología no representa ni siquiera el uno por ciento del PIB. Si lo comparas con otros países, como Estados Unidos o India, que ve la tecnología como una palanca socioeconómica, el escenario es muy triste. Aquí parece que hay una apuesta de discurso pero en la realidad no se acompaña con nada, principalmente por desconocimiento. Por ello, como patronal tenemos que visibilizar este problema para que los políticos sean conscientes de que la tecnología mejora nuestras vidas, nuestro trabajo y es un arma indispensable para crecer más allá de los límites geográficos.
Para trabajar con el mundo entero.
Sea cual sea la apuesta local, desde turismo hasta comercio, la limitación tradicional es la geográfica ya que somos islas y hay unos topes de crecimiento. Con la tecnología no. Muchos de nuestros asociados trabajan para Europa, para Estados Unidos, Caribe, etc.
Está siendo una legislatura del mantra "diversificar, no todo turismo". ¿Este sector sería un buen plan B?
En la patronal estamos haciendo una encuesta interna sobre el número de ingenieros que harían falta en España y son más de 4.000. De hecho, si nos dieran aquí mañana 500 -1.000 ingenieros, estarían todos colocados. Faltan muchísimos profesionales. Desde GSIB y SOIB impulsamos hace un año un proyecto con el que formamos a una treintena de chavales para llevarlos al mercado laboral. Todo, subvencionado con fondos europeos.
Habla de una treintena.
Sí, números bajísimos para lo que necesitamos. Parece que no hay voluntad de atajar el problema de raíz. Recordaré que las empresas de tecnología estamos creciendo a un ritmo del 20 por ciento en cuanto a volumen de trabajo y facturación. Este sector no ha vivido la crisis, no paramos, y más podríamos crecer si contásemos con esos perfiles profesionales.
¿Que son?
Programadores, expertos en seguridad, arquitectos de software y sistemas…
¿Cuál es el perfil que persiguen? ¿Qué valores mueven?
Es un hecho que trabajamos con millenials y empresas de este sector son las que lideran el working experience. Ese concepto de Richard Branson de “trata bien a tus empleados y ellos tratarán de maravilla a tus clientes”.
Borre esa imagen de informático-freak.
Son estereotipos que han marcado, principalmente, las televisiones, las series... El típico informático gafitas y rarito. Pues no. A día de hoy el sector tecnológico es tan transversal que se necesitan psicológos tecnológicos, abogados especialistas... Hay tal cantidad de carreras que necesitarían de una transversalidad tecnológica, que por la endogamia del profesorado universitario, resulta complicado.
Critica la estructura educativa.
Sí, a nivel autonómico y estatal. Están muy encorsetados.
¿Y el empresario? ¿Hay conservadurismo?
Cada vez mas hay más concienciación, sobre todo en las capas superiores. El doctor Riera de la Fundación Impulsa indicaba hace poco que estamos muy lejos de una alta competitividad, sobre todo por la carencia en tecnología. De hecho, una gran consultora ha hecho un estudio recientemente que concluye que el 50 por ciento de las tareas de cualquier empresa se podrían automatizar.
Que no sería quitar trabajo.
No, la tecnología no roba empleo, lo transforma. Esta idea es clave y así hay que transmitirlo dentro de toda empresa. No podemos aspirar a otros sistemas de trabajo que se implantan en Europa, como la reducción a seis horas, si no lideramos la competitividad. Es imposible hacer en seis holras lo que tradicionalmente hemos asumido en ocho si no implantamos mecanismos de automatización.. Se trata de que nuestro trabajo y nuestra vida sea mejor.
¿El empresario mallorquín se deja dinero en estos avances?
Muchas veces, por desconocimiento, se infravaloran los costes de estas implantaciones. Insisto, cada vez menos. Poco a poco vamos tomando conciencia de que una gran inversión inicial, mejora la competitividad futura.
¿El que menos mira la cartera en esta apuesta?
Suena previsible: el hotelero. Estos empresarios quieren ganarle la partida a la sota, que son los Eexpidia, Booking, etc. Por ello, están inviertiendo mucho en tecnología y markenting para robarles parte del pastel en venta directa. Valoran muchísimo la solución técnica, más allá del precio.
¿Y el e-commerce?
Hemos oclaborado con la asociación BIT, emitiendo una guía balear del Comerç para que aquellos que se quieran lanzar al e-commerce, lo hagan de la mayor manera posible. Los costes son más económicos pero la realidad es que muchos negocios terminan cerrando porque a la gente le falta formación. Así como cuando abres un negocio en la calle San Miquel debes hacer un bussiness plan, cuando te mueves en este ámbito, también.