La anunciada presencia de Juan Pedro Yllanes, vicepresidente del Govern y militante de Podemos, en la exclusiva feria de yates de lujo que se celebrará en Mónaco a finales de mes ha provocado un gran revuelo. La sorpresa, sin embargo, no se ha producido tanto por la asistencia de Yllanes en su calidad de conseller de Transición Energética como por el hecho de que la formación política a la que representa haya censurado sistemáticamente una serie de actuaciones que etiquetaba como clasistas.
Como conseller, Yllanes tiene todo el derecho -y prácticamente el deber- para acudir a la muestra que la industria de yates de lujo celebra en Mónaco. Para Baleares se trata de un sector estratégico que aporta crecimiento económico, empleo y progreso a las Islas, por lo que comparar experiencias o conocer nuevas formas de actuar puede resultar enormemente positivo para el sector local. Lo que no resulta tan congruente es que su formación, Podemos, haya criticado tantas veces este tipo acciones cuando los protagonistas eran otros y el partido "anti casta" buscaba su protagonismo alzando la voz contra lo que consideraba clases elitistas.
El certamen Monaco Yacht Show representa la más exclusiva muestra de la industria de yates de lujo que se celebra en el todo el mundo. El evento reúne a 580 exhibidores, 125 mega yates y 50 expositores de firmas de lujo. La cita es un cliché de todo aquello que Podemos ha venido criticando durante los últimos años, especialmente cuando aún no ocupaba parcelas de poder. Ahora la situación ha cambiado y los podemitas ocupan puestos en las administraciones que -por aplicación de la más pura lógica- les obligan a actuar como actúa cualquier representante público.