De las muchas visitas que Francina Armengol ha realizado a Madrid, es probablemente la de este jueves la de mayor trascendencia para el futuro inmediato de la comunidad. Armengol acude a la capital para abordar con el Gobierno de España la necesidad de aprobar ayudas directas para los sectores más afectados por la crisis, así como la reactivación del turismo desde el primer momento que la pandemia lo permita.
La presidenta se sienta este jueves con la vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño; con la ministra de Exteriores, Arancha González Laya; y con la ministra de Turismo, Reyes Maroto. Su lista de peticiones -que incluye también los corredores seguros para el turismo y el pasaporte sanitario, entre otros asuntos- se ve justificada por la maltrecha situación económica que arrasa la comunidad. Baleares es la provincia española con mayor caída del PIB en 2020, con un hundimiento interanual del 27 por ciento -muy por encima del 11 por ciento del conjunto del país- y con mayor crecimiento del paro, alcanzando los 83.000 desempleados actuales.
A la debacle económica por la falta de turistas se suma la poca atención que se dedica a las Islas en el proceso de vacunación contra el virus, ya que Baleares queda a la cola del reparto de dosis por volumen de población. Las Islas han recibido 4.169 dosis por cada 100.000 habitantes, frente a las 9.273 llegadas a Asturias o las 6.158 de la media española. Que Baleares, junto a otras comunidades autónomas aspire a tener prioridad en el reparto de vacunas fue rechazado por el secretario de Estado para la Unión Europea, Juan González-Barba, en su visita del martes pasado a Palma.
Todas ellas son circunstancias recientes que se suman al ya histórico trato recibido por parte del Gobierno central, un trato que ha ido generado entre la sociedad balear la sensación de que la Administración central agravia a la Baleares en relación al trato que da a otros territorios. Y como muestra de ello, el recurso de inconstitucionalidad contra los Presupuestos Generales del Estado que presentará una nutrida representación del Parlament -incluidos socios del Govern, como Més- por incumplir el Régimen Especial de Baleares (REB).
Armengol tendrá que hacer valer estos argumentos para traer de Madrid algo más que promesas y mensajes de buena voluntad. La expectativa es alta porque las necesidades son excepcionales. El Gobierno de Pedro Sánchez debe ponderar esta excepcionalidad y valorar justamente las medidas que deben ayudar a una comunidad que en anteriores crisis fue clave en la recuperación de todo el país por su aportación a través del turismo y que ahora sólo podrá salir adelante con el apoyo decidido del Gobierno.