El rapero mallorquín Valtònyc, condenado a dos años de prisión por incitar a "matar a un guardia civil" durante un concierto, ha afirmado que pactó la sentencia "por falta de energía" y considera que es "más útil libre que en prisión". Además, agradece el apoyo recibido y afirma que su caso "ha contribuido a la defensa de los derechos fundamentales".
El rapero José Miguel Arenas Beltrán, más conocido como Valtònyc, condenado ayer en una sentencia de conformidad a dos años de prisión, que inicialmente no cumplirá, por incitar durante un concierto a "matar a un guardia civil", ha asegurado este miércoles que si pactó solo fue "por falta de energía", y considera que es "más útil libre que en prisión".
En la red social X, Valtònyc, que no hizo declaraciones a la salida de los juzgados de Sevilla, ha publicado un hilo de mensajes en catalán, en los que ha dicho que ayer cerró "una etapa de once años de represión", aunque "no de la forma que me hubiera gustado, pero pacté por falta de energía, ya que el exilio debe tener un sentido colectivo; nunca debería ser una solución personal".
Además, ha asegurado que pactó por su hermana, que "merece recuperar a su hermano", y ha añadido que, honestamente, "buscaba una solución personal y entiendo que mucha gente se haya sentido decepcionada, pero no tenía opción si quería ponerle punto final de una vez". Ha explicado que nunca ha "prometido nada a nadie", no ha tenido "ningún cargo o sueldo público", y cree que es "más útil libre que en prisión".
También ha dado las gracias "a quienes me han acompañado", ya que "no hubiera podido hacerlo solo", y ha apostillado: "desde el 2012, que me detuvieron, hasta hoy, hemos dejado el mundo un poco mejor poniendo mi caso a disposición de los derechos fundamentales, gracias a la solidaridad y la lucha colectiva". "¡Nos vemos en las calles!", finaliza. En el juicio, Valtònyc reconoció los hechos, pidió disculpas y aceptó la pena de dos años de prisión más el pago de las costas, aunque -a falta de ratificarlo el juez- no irá a la cárcel, según el magistrado, que ha aclarado que tiene que estudiar en profundidad todas las peticiones de las partes, después de que el propio acusado se lo preguntara antes de aceptar la condena. Inicialmente, la Fiscalía y la acusación particular pedían para él cuatro años de cárcel y una multa de 10 euros al día durante 12 meses por incitar a "matar a un guardia civil" en un concierto celebrado el 31 de marzo de 2018 en la localidad sevillana de Marinaleda.