Me había prometido dejar al muchacho en paz una temporada, pero es que no me deja.
Pensaba que nuestro zagal cultural estaba entretenido con lo de la Ley del Artista en el patio del recreo del ministerio, a ver si se la echan para atrás otra vez, hasta llegar a la intentona 19, pero parece que no. El chico se ha aburrido del cine y se vuelve a meter donde nadie lo quiere, que es trastear en los museos nacionales. Me recuerda al niño consentido que se mete a saltar en los charcos con zapatos nuevos, sólo por fastidiar a la madre.
Esto de los museos no es fácil. Entiendo que hay que adaptarse a los nuevos tiempos y ser muy moderno y chachi y si el ICOM dice que Cancelación es lo que priva, cogemos el rábano por las hojas y a ver lo que sale.
Pero hay que entender cual es la intención, especialidad y rentabilidad de los museos. Por poner un ejemplo. La gente va a al British, para ver los mármoles del Partenón y las momias. El personal va a los Cloisters del Metropolitan para ver lo que los americanos consiguieron llevarse de España a golpe de talonario. Eso es lo que da visitas. Momias hay muchas por el mundo, empezando por la de Lenin y el monigote que hicieron los vietnamitas con Mao. Luego tenemos los incorruptos, pero como son por Intercesión Divina vamos a dejarlos para otro día, que doctores tiene la Iglesia.
Esta semana le ha tocado a la momia guanche del Museo Nacional de Arqueología (MNA), el más visitado de España. Yo no sé si el muchacho sabe que es la arqueología o sin tan siquiera ha ido al museo para saber de que va. Es de suponer que no habrá podido aplicar de árabes para abajo, ni el cancelacionismo, la descolonización, las cuestiones de genero, la revisión del relato o su preferido: La hispanofobia.
Retirar momias y restos humanos de los museos podría ser el mejor indicativo para constatar que, lo de la Cultura y el Patrimonio es un asunto de mayores y no para chavalotes de espíritu ignorante y bravucón y por tanto, es una perdida de tiempo intentar explicarle que la cosa de las momias en los museos, no son como las del túnel del tren de la bruja, que son para dar susto y risa. Pero allá cada cual y ganas de burlas y el ridículo que quiera asumir, ya que enfrentarse a la realidad científica tiene sus riesgos.
En mayo de 2023 la directora Isabel Izquierdo del MNA aseguraba que los restos momificados tienen sentido en el museo por su contextualización y son una fuente de conocimiento de primera magnitud y no por ser una reliquia, sino porque son un documento histórico arqueológico. ¡Ahora vas y lo cascas!.
Según un informe que el Ministerio de Cultura ha elaborado antes de adoptar estas medidas, el número total de restos humanos que custodian los museos estatales asciende a 14.845. El Arqueológico tiene 10.060, y el de Antropología, 4.448. Ante tanto vestigio arqueológico y antropológico que retirar, supongo que el asunto de los restos humanos lo dejará a medias, como todo lo que empieza y no acaba.
Pero el muchacho llega tarde y a trompicones, como siempre. El Museo Nacional de Antropología y el de Altamira ya fueron los primeros en adoptar este tratamiento con los restos humanos de sus colecciones. Lo hicieron por su cuenta, sin que hubiera una directriz común dentro de la Subdirección General de Museos Estatales, ni tanta algarabía mediática que es lo que le mola al joven.
El de Antropología retiró los restos de Agustín Luengo cuyo esqueleto formaba parte de la colección del museo por deseo de la propia familia del descomunal extremeño. También retiró de la exposición permanente a personas amojamadas por el sulfato de potasio procedentes de Atacama (Chile).
Otros tantos lo hicieron antes, como el museo Darder y su negro de Banyoles. Permítame el señor ministro, que ya puestos a descolonizar, le recuerde un asunto del que ya se ha hablado en estas paginas varias veces y se ponga los pantalones por los pies y reclame a los franceses de una puta vez, que devuelvan a España a nuestro compatriota disecado en 1825 y que se exhibe en el Museo d’Allard, en el departamento de Montbrison, obra de los mismos taxidermistas franceses que amojamaron al cafre bañolense.
Tenemos muchos muertos en los armarios museísticos, no lo dude, pero me parece a mi que con dignidad e interés, para saber como vivían, su cultura y que ritos funerarios les acompañaban.
Aunque ya advierto que otros muchos museos españoles se pasan y pasarán, la orden ministerial por el forro, como es el caso de Mercedes González, directora del Museo de las Momias del Quinto en Zaragoza.
Así que ¡Ya vas avisao afrancesao, que con una maña te has topao. Zaragoza no se rinde!.
Jorge Llopis, director de pecadosdelarte.com