La escalada de la tensión diplomática entre España y Bolivia, materializada en las expulsiones recíprocas de diversos responsables consulares de ambos países, ha motivado la intervención de la Unión Europea, para quien es importante que el gobierno de la nueva presidenta, Jeanine Áñez, ofrezca las explicaciones oportunas.
La Unión Europea ha intervenido en la crisis diplomática que enfrenta a los gobiernos de España y Bolivia, solicitando al Ejecutivo que dirige Jeanine Áñez explicaciones sobre la expulsión de los encargados de Negocios y de la Sección Consular después de su visita a la embajada mexicana en La Paz. Posteriormente, España hizo lo propio con tres representantes del gobierno boliviano que desarrollaban su labor en Madrid.
De esta manera, la UE ha expresado su "profunda preocupación" por la decisión del gabinete de Áñez, a la que achaca haber adoptado un tipo de determinaciones que, generalmente, tan solo se aplican en situaciones extremadamente graves. Igualmente, el bloque europeo expresa su deseo de que las "excelentes relaciones" que siempre ha mantenido con Bolivia puedan reanudarse en el menor plazo de tiempo posible.
La UE recabó en pasados días la versión de España acerca de los incidentes diplomáticos que viene manteniendo con Bolivia, y ahora pretende que también el gobierno encabezado por Jeanine Áñez aporte su punto de vista acerca de las razones que fundamentan la escalada de tensión en las relaciones entre ambos países.
El origen de la controversia se halla en la visita que diplomáticos españoles realizaron a la embajada mexicana en La Paz. Para la actual administración gubernamental boliviana esta actuación constituyó una "violación" en toda regla de las normas nacionales e internacionales, toda vez que en la sede consular se hallan refugiados antiguos altos cargos del expresidente de Bolivia, ahora exiliado en México, Evo Morales.