El juez Enrique Morell, titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Palma, ha decretado el archivo provisional del Caso Contratos, la causa que investigaba si ex altos cargos de Més per Mallorca favorecieron al jefe de la campaña de la formación, Jaume Garau, con adjudicaciones directas desde las consejerías de Cultura y Turismo. Tras año y medio de investigaciones, Morell ha considerado que no queda acreditado el delito de prevaricación en la contratación directa de las empresas de Garau para realizar encuestas, estudios de impacto cultural o analizar el grado de satisfacción de los turistas que visitan Baleares. Todo ello por un importe de 127.000 euros.
Independientemente de la utilidad de las contrataciones, la decisión judicial debe ser considerada una buena noticia, ya que buena noticia es que la justicia dictamine que no ha habido actuaciones corruptas por parte de quienes deben representar el interés general de los ciudadanos. En política, sin embargo, la estética juega un papel casi tan determinante como la ética; y la contratación de una serie de trabajos a un ex jefe de campaña, por muy legal que acabe siendo, debería haberse evitado. Con un actuación más libre de cualquier tipo de sospechas se habrían ahorrado casi dos años de investigación judicial y el tremendo coste personal que han sufrido los implicados.
La maquinaria judicial, alentada por intereses políticos y por filtraciones periodísticas, se ha convertido, una vez más, en trituradora de carreteras políticas. Como en otras ocasiones le ha ocurrido a miembros de otras formaciones políticas, los ex altos cargos de Més han vivido en carne propia la condena social, paralela al periplo judicial de una causa judicial que ha quedado en nada.
Una vez más, tras el archivo de una causa judicial que llenó portadas y protagonizó largas crónicas en todos los medios, convendría recapacitar sobre el efecto que tienen este tipo de actuaciones y sobre las bases que sustentan determinadas investigaciones judiciales que acaban teniendo una repercusión social tan grande como el efecto demoledor que causan en las vidas y carreras de sus protagonistas.