Quince días después de que haya entrado en servicio la nueva concesión de la ITV en Mallorca, la situación no sólo no ha mejorado sino que tiene visos de empeorar a corto plazo. Las peticiones de cita previa siguen acumulando retrasos de meses, contrariamente a lo anunciado a finales del 2019. Desde el 1 de enero, la nueva concesión estableció, entre otras mejoras, ampliar el horario de apertura y cierre de las estaciones, la prohibición de abonar el coste del servicio en metálico y, lo más importante, la reducción en la espera de cita previa a no más de 13 días.
Las buenas intenciones han quedado diluidas ante el ritmo de solicitudes -que sigue siendo el habitual- y la carencia de personal cualificado para determinadas inspecciones. El enfado y la desesperación de los usuarios crece, ya sean particulares o de sectores profesionales que necesitan los vehículos como herramienta de trabajo. Que haya empresas como las autoescuelas, que -según afirman a mallorcadiario.com-se planteen pasar la inspección técnica de vehículos en Valencia, porque en Mallorca no hay personal cualificado que pueda certificar la inspección de los coches de doble mando que utilizan, pone en evidencia una situación que los responsables del Consell no han visto venir y son incapaces de solucionar.
Lo que fueron promesas aplazadas a la llegada de enero se han convertido, entrado el mes, en llamadas a la paciencia. Desde el Consell de Mallorca han salido al paso de las críticas puntualizando que esta reducción de la espera a 13 días se realizará de forma progresiva, ya que actualmente la lista de espera es extraordinaria y hay que esperar una media de tres meses. Ante tal fiasco, el director insular de la ITV ha pedido a los transportistas una semana de plazo para rehacer un plan de acción.
Todo tiene un aire de demasiada improvisación y de escasa planificación. Las promesas hechas auguraban una mejor gestión de la crisis. Nada más lejos de la realidad, para desgracia de miles de usuarios que siguen teniendo que soportar esperas de meses.