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Un juez para el removido ib-salut

lunes 05 de mayo de 2014, 09:38h

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La decisión del Govern de nombrar al juez magistrado Jesús González como secretario general del Ib-Salut constituye un capítulo más dentro de la larga lista de cambios en este organismo de importancia fundamental dentro de una Conselleria de Salut, que ha tenido tres consellers  (Castro, Mesquida y el actual Sansaloni) en esta legislatura.

Tantas dimisiones y ceses son el fiel reflejo de las tensiones internas y, sobre todo, de las grandes dificultades que supone gestionar una organización tan compleja. La actual legislatura empezó con intensas protestas del personal sanitario a la par de sorprendentes anuncios del Consolat, como fue el frustrado intento de cerrar el Hospital General y Caubet. Desde entonces las aguas se han calmado bastante a nivel de la estructura sanitaria, pero en la cúpula han continuado las disensiones. No es sencillo sacar adelante una maquinaria tan enorme como la sanidad pública en plena política de ajuste del déficit y de máxima austeridad y falta de recursos.

A Jesús Gonzáles se aguarda una durísima tarea. Tiene una profunda formación jurídica y también es experto en gestión de empresas. Necesitará de toda su ciencia y de toda su experiencia para conducir este barco a buen puerto. Tiene un conseller muy exigente, Martí Sanaloni, que antepone los resultados y objetivos a las cuestiones personales. Esta es, en parte, una de las causas de que continúen los cambios de cúpula. Pero hay que tener muy en cuenta que cuando el año próximo el PP tenga que pasar el examen de las elecciones autonómicas, la sanidad y su buen funcionamiento es uno de los factores más importantes para determinar el aprobado o el suspenso del conjunto de la acción de gobierno.

Hay mucha cosas que mejorar, comenzando por las listas de espera, pero el principal reto de Jesús González es dotar de agilidad y de eficacia al servicio en su conjunto, mejorando la calidad asistencial. A medida que se va superando poco a poco la crisis económica van desapareciendo los nubarrones de que el actual sistema sanitario público será imposible de mantener a la larga. Corresponde a González y a los que están con él demostrar que no es así.

Le han llamado al cargo para que sea un buen gestor, pero también para que sea un alto cargo capaz de dotar de nuevos impulsos al Ib-Salut. Cabe desearle que demuestre más capacidad de aguante que predecesores suyos en diferentes cargos de la cúspide de Salut. Y no tiene demasiado tiempo para ofrecer resultados fehacientes. Lo indudable es que intentará enderezar el rumbo de esta inmensa y carísima nave propiedad de todos los ciudadanos.