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Un Govern que no ayuda se atribuye el éxito de los hoteleros

martes 25 de septiembre de 2018, 22:00h

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El Govern balear se apresuró este lunes a relacionar la buena ocupación hotelera del mes de agosto en las Islas con su estrategia de alargar la temporada dedicando únicamente sus esfuerzos a la promoción de la temporada baja. La vicepresidenta Busquets remarcó orgullosa que ambas realidades son compatibles sin hacer ninguna mención al esfuerzo de los empresarios por modernizar instalaciones y ajustar los precios para no entrar en pérdidas.

Los datos, ciertamente, eran espectaculares. Según el Instituto Nacional de Estadística, en agosto, Baleares fue el principal destino elegido por los viajeros no residentes, concentrando un 34,7 por ciento del total de las pernoctaciones en hoteles en toda España. En nuestra comunidad, las pernoctaciones de extranjeros crecieron un 0,9 por ciento respecto a agosto de 2017. Y la ocupación por plazas hoteleras en agosto en Balears se situó en el 90,3 por ciento, el mayor porcentaje del país.

En todo caso, agosto ha significado un oasis en medio de una temporada que desde mayo ha venido registrando bajadas en la ocupación de los hoteles de hasta 1,5 puntos en relación al año anterior. Si ha habido un cambio de tendencia en agosto no ha sido por la acción estratégica que se atribuye el Govern, sino por las bajadas de precios a las que han tenido que recurrir los hoteleros.

Es habitual que los políticos se quieran atribuir méritos ajenos. En este mismo ámbito, también lo hizo el conseller de Treball, Iago Negueruela, al erigirse protagonista del incremento salarial del 17 por ciento en el nuevo convenio de hostelería para cuatro años. La realidad, sin embargo, es bien diferente y los empresarios del sector no se sienten apoyados por ninguna de las medidas del Govern.

En los últimos años, los hoteleros de las Islas han destinado más mil millones a reformar sus hoteles para poder seguir siendo competitivos y atraer un turismo de más poder adquisitivo. Fueron los primeros en proponer la extraordinaria subida del convenio, han liderado la innovación y han sabido reordenar sus recursos, incluidas estrategias de precios, para hacer frente a la recuperación de destinos competidores muy agresivos en sus ofertas y contener lo que habría sido una bajada de la ocupación y el consiguiente perjuicio económico para toda la comunidad.

Como respuesta a esta actuación, al sector se le ha contestado desde el Govern con una ecotasa no negociada ni sujeta a ningún estudio previo, o con la amenaza de restringir lo más posible el segmento del todo incluido. Para los actuales gobernantes parece tener más valor una foto con las kellys, independientemente de lo razonable que son algunas de sus reivindicaciones, que alinearse con quienes luchan por mantener en pie la principal industria del país. Al contrario, se les señala porque los precios hoteleros de Baleares han subido, dando a entender que las cuentas de resultados también están en cifras records. Nada más lejos de la realidad. Porque un mayor ingreso no equivale siempre a una mayor rentabilidad, especialmente cuando se han de hacer frente a los citados gastos y a ajustar los precios para no perder clientela.

El Govern, empezando por la consellera Busquets, que ha tenido casi un año para conocerse el sector, debería ser consciente de esta situación y apoyar sin prejuicios a quienes lideran la creación del 45 por ciento de la riqueza de la comunidad. O Cuando menos, no ponerles trabas.