La Policía de Chipre ha comenzado a recuperar las víctimas de un asesino en serie confeso que, durante años, habría estado escondiendo los cuerpos de las personas a las que ha ido matando
.Los restos de los cadáveres de al menos siete víctimas fueron escondidos dentro de maletas en diversos lugares del lago Rojo de Mitsero.
Según se ha podido saber, el asesino contactaba con sus víctimas a través de aplicaciones ideadas para establecer relaciones sentimentales.
El jefe del Departamento de Investigaciones Criminales de la Policía de Nicosia, Neophytos Shailos, explicó que en una de las maletas extraídas del lago se halló “el cuerpo de una mujer adulta y un bloque de cemento”.
Los trabajos para extraer las maletas en las que deben hallarse los restos de las demás víctimas continuarán a lo largo de esta próxima semana (de hecho, una segunda maleta se espera que sea extraída a primera hora del lunes y se busca una tercer maleta con cámaras robóticas).
El agresor ha explicado que lanzó hasta tres cuerpos en maletas al lago Rojo: el de la filipina Maricar Valdez Arquila, de 30 años y desaparecida en diciembre de 2017, y los de una madre rumana y su hija, Livia Florentina Bunea, de 36 años, y Elena Natalia Bunea, de 8, ambas desaparecidas desde el 30 de septiembre de 2016.
Además, hace un par de semanas se localizó el cuerpo de la filipina Mary Rose Tiburcio, de 39 años en una mina de Mistero junto el de la también filipina Arian Palanas Lozano, de 28 años. Igualmente se han encontrado los restos de una mujer nepalesa en un campo de tiro de Orounta (que se sospecha es Asmita Khadka Bista aunque no se ha confirmado).
Por otro lado, las autoridades de la República Turca del Norte de Chipre investigan la muerte de una vietnamita de 40 años, Dam Thi Hop que despareció en octubre de 2017. Su cuerpo fue hallado en enero cerca del aeropuerto de Tymbou/Ercan.