Es una de las últimas ideas que ronda entre los proyectos del Gobierno: la reducción de la jornada laboral de cinco a cuatro días.
En teoría, la idea es que si se reducen las horas de trabajo pero las empresas consiguen producir lo mismo y obtener los mismos resultados todo serían ventajas: desde un largo fin de semana de tres días para el trabajador (un ahorro de un día semanal -53 al año-) y que permitiría a otros trabajar hasta -según los estudios- un importante ahorro para el sistema sanitario (a nivel laboral) y una ayuda en la lucha contra el cambio climático (descenso de consumo energético)
El problema, como siempre, es que la cosa no acaba de estar completamente estudiada y uno de los factores que deben tenerse en cuenta es la posible reducción salarial que sufrirán los trabajadores ante una medida como semejante.
De ahí la inevitable primera pregunta y que no es otra que la planteada por mallorcadiario.com esta semana: “¿Estaría dispuesto a cobrar menos a cambio de trabajar solo cuatro días a la semana?” y la respuesta mayoritaria de los encuestados ha sido “No” (un 75,1 por cien) frente al “Sí” (un 24,9 por cien).
No parece resultar muy atractivo, por tanto, un “soñado” fin de semana de tres días si ello conlleva un descenso en la percepción salarial.