Palma acoge este martes la Reunión Informal de Ministros de Turismo organizado por la Comisión Europea y la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea, que este semestre desempeña nuestro país. Bajo el lema "El camino hacia la sostenibilidad social del turismo en la Unión Europea", el encuentro debe permitir alumbrar una hoja de ruta para lograr un sector turístico más sostenible, inclusivo y resiliente, en línea con los nuevos retos que afrontan tanto los destinos como los viajeros.
Los ministros de turismo de Europa acuden a Palma para tratar, sobre todo, la vertiente social, económica y medioambiental del sector, sin perder de vista la necesidad de reforzar la competitividad de esta industria en el Viejo Continente, donde acontecimientos como la guerra de Ucrania y la crisis en Oriente Medio pueden reorientar parte de los flujos de turistas. De hecho, se prevé poner sobre la mesa la creación de indicadores que permitan medir los niveles de sostenibilidad de cada destino, así como analizar la capacidad de carga en zonas de alta intensidad turística para lograr un equilibrio entre visitantes y residentes. Aspectos, todos ellos, fundamentales en un destino como Baleares, donde este tipo de políticas ya se vienen poniendo en práctica desde hace mucho tiempo.
Este tipo de encuentros deben ser un punto de origen para mejorar el sector, siempre con propuestas en positivo y planteamientos que permitan mejorar la actividad para el beneficio de una mayoría. En todo caso, la atracción que sobre la opinión pública suponen este tipo de citas hace inevitable que se conviertan en plataforma para que unos pocos cuestionen la industria. En esta ocasión ha sido la manifestación "Menos Turismo, Más Vida" que este lunes han convocado un grupo de entidades, desde vecinales a ecologistas. Los convocantes han aprovechado el encuentro europeo para mostrar su rechazo al turismo, en línea con las expresiones de turismofobia que no son ajenas a entornos como el nuestro y que periódicamente se vienen mostrando para satisfacción de unos pocos.
Al margen de la legitimidad de cualquier expresión pública, estas manifestaciones oportunistas poco aportan al desarrollo del sector y a su evolución hacia parámetros más sociales y sostenibles, tal y como se han marcado los ministros del ramo. Las propuestas deben hacerse en positivo, con un ánimo de construir y no de echar por tierra lo conseguido con el trabajo de muchos años.