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Denuncian que Airbnb ofrece ilegalmente en Baleares más de 50.000 plazas turísticas
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Denuncian que Airbnb ofrece ilegalmente en Baleares más de 50.000 plazas turísticas

Por Redacción
martes 21 de mayo de 2019, 16:00h

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Las entidades Terraferida y DinsAirbnb han publicados nuevos datos sobre alojamientos de alquiler turístico que Airbnb ofrece a Baleares. Aseguran que la multinacional ofrece 141.000 plazas turísticas en las Islas, lo que supone 16.400 más que el año 2017.

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Pese a la Ley Turística, la oferta de plazas no para de crecer y el pasado mes de abril la multinacional Airbnb ya ofrecía a las Islas 141.213 plazas turísticas, hasta 16.417 más que en agosto de 2017.

En Mallorca, Airbnb ofrecía 97.094 plazas el mes pasado, lo que supone 18.551 más que las que ofrecía en enero de 2016, año en que tuvimos acceso a los primeros datos vía InsideAirbnb. En Menorca, la oferta también ha experimentado un gran aumento, se ha pasado de las 12.323 plazas del mes de agosto de 2017 a las 15.285 (+2.962) en el mes de abril de 2019. Ibiza es la única isla donde la oferta de plazas baja, ya que entre agosto de 2017 y abril de 2019 el número de plazas ha disminuido en 1.735, mientras que en Formentera ha habido un aumento de 551 plazas durante el mismo periodo.

La novedad que avanzan podido identificar qué establecimientos/ anuncios exhiben licencia turística y cuáles no. Por ello, han podido cuantificar las plazas ilegales comercializadas en Airbnb sin mostrar la licencia en las Islas son 50.961 plazas. "Recordemos que son ilegales según la ley turística aprobada en agosto de 2017. En Mallorca son 28.360, en Menorca 8.283, en Ibiza
13.332 y en Formentera 986. Hemos comprobado que sólo un 62 por ciento de las plazas que comercializa Airbnb en Baleares declaran tener licencia. Por islas vemos que en Mallorca el 30 por ciento de las plazas turísticas en viviendas no muestran la licencia. Mientras que en Ibiza y en Menorca no lo hacen 56 por ciento y el 55 por ciento, respectivamente. En Formentera, el porcentaje de plazas comercializadas sin licencia es del 40 por ciento.

FRAUDE AL DESCUBIERTO

Terraferida avisa de que "la ilegalidad no acaba aquí, porque cruzando los datos disponibles en Airbnb comprobamos que un mismo número de licencia se utiliza para múltiples viviendas turísticas, cuando cada vivienda requiere una licencia o número de registro individual".

Sus datos constatan que de las 9.715 viviendas anunciadas que requieren licencia, 8.073 la exhiben pero en realidad únicamente 7.010 licencias la emplean para una sola vivienda. El resto usan la misma licencia para diferentes viviendas, cuando cada vivienda debe tener la suya.

A modo de ejemplo, han comprobado como la licencia A/1748 se utiliza para 41 anuncios distintos de tres gestores: "María Rosa & Erika" (15 anuncios), The freelance-Holidays Team "(13 anuncios) y "Miguel - Interhome" (13 anuncios), total 182 plazas.

Aseguran que el fraude va más allá pero, de hecho se ha comprobado que hay anuncios de «habitaciones privadas» (que no requieren licencia) que comercializan decenas de plazas cada una. Así han detectado habitaciones privadas que comercializan hasta 5, 8 y 12 plazas. En realidad son viviendas enteras.

Sus conclusiones son las siguientes:

  1. La oferta de plazas turísticas vía Airbnb sigue aumentando año tras año en el conjunto de las Islas Baleares y sólo parece que decrece en la isla de Ibiza.
  2. A pesar de la legalización masiva de plazas turísticas ilegales promovida en esta legislatura y la posibilidad de hacer alquiler turístico legal incluso en los multifamiliares, el número
    de plazas ilegales es enorme. Sólo a uno de los portales existentes (Airbnb) se pueden identificar más de 50.000 plazas clandestinas (38% de las ofertadas) por el conjunto de Baleares son, atendiendo a la nomenclatura de la ley turística de 2017, clandestinas e ilegales.
  3. Cerca del 30 por ciento de las plazas que se anuncian como legales en Airbnb, podrían ser en realidad ilegales. Hay todo tipo de trampas para dar apariencia de legalidad a miles de plazas.
  4. La existencia de más de 50.000 plazas clandestinas en un solo portal permite afirmar que la ley turística no sirve para erradicar la oferta ilegal, sobre todo porque la ley no se aplica.
  5. Multar a Airbnb con 300.000 euros, sanción que aún no ha abonado a día de hoy, no impide que siga publicitando la oferta ilegal. Un portal que ofrece más de 141.000 plazas en las
    Baleares, que no paga los impuestos en el territorio ni en contrata trabajadores, gana 300.000 euros en pocas horas. Recordemos que Airbnb tiene un valor estimado de 38.000 millones de dólares, lo que convierte la sanción en irrisoria.
  6. Si las sanciones no se ajustan a la magnitud de la infracción (que, atendiendo a la gran cantidad de plazas turísticas, legales e ilegales, ofertadas debería ser enorme), Airbnb seguirá
    operando fuera de la ley para que le sale a cuenta hacerlo.
  7. Que una pequeña entidad de voluntariado ambiental sea capaz de detectar más de 50.000 plazas ilegales y un Gobierno que gestiona más de 4.000 millones de presupuesto no, indica
    que es el Gobierno el que no tiene suficiente voluntad de luchar contra la ilegalidad turística y el fraude masivo que se produce tras esta actividad.

Insisten en que el alquiler turístico genera ingresos a multinacionales, empresas y propietarios de los viviendas objeto de alquiler, pero también:

  1. Dispara la construcción en todo tipo de suelo, sobre todo en el suelo rústico (el 80% de las ilegalidades detectadas por el ADT relacionadas).
  2. Genera más presión sobre recursos básicos como el agua, la tierra y los espacios naturales.
  3. Incrementa el consumo de energía, la generación de residuos y el uso de los coches de alquiler así como multiplica las necesidades de movilidad.
  4. Dispara el precio de venta y de alquiler de las viviendas (un 40 por ciento en 3 años).
  5. Genera una brecha social entre propietarios y no propietarios. El acceso a la vivienda ya es una quimera para miles de personas.
  6. Alimenta los casos de mobbing inmobiliario asociados al fenómeno.
  7. Pone en cuestión la función primordial de la vivienda: que la gente viva.
  8. Genera conflictos de convivencia para la mezcla de usos residenciales y turísticos.
  9. Contribuye a masificar más Baleares.
  10. Incentiva la especulación inmobiliaria. Basta ver que plataformas como Airbnb ni tienen trabajadores ni pagan impuestos en Baleares.
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