Cada vez son más los sectores económicos que se tambalean como consecuencia del paro que los transportistas mantienen desde hace más de una semana. Los distribuidores calculan unas pérdidas diarias de 130 millones euros por la caída de ventas de productos de alimentación; han paralizado su actividad varias de las grandes fábricas del sector de la automoción por falta de piezas; se anuncian ERTEs en varias plantas industriales y, lejos de disminuir la protesta de los transportistas, cada vez son más las asociaciones de transporte que se suman al paro, frustradas por la falta de reacción del Gobierno central.
El ejecutivo de Pedro Sánchez sigue sin dar una respuesta concreta a una crisis que, por su evolución a lo largo de los diez últimos días, es ya una cuestión de estado. El Gobierno se muestra paralizado por la situación, una vez que la demanda de una respuesta impulsada desde Europa no ha sido atendida y las ayudas siguen sin concretarse. Y, mientras tanto, la indignación de los afectados no deja de crecer.
Mientras se niega el alivio fiscal directo que piden los transportistas, las propias arcas púbicas están dejando de ingresar una considerable cantidad de euros por la falta de actividad y la caída del consumo. A la vez, aumenta el coste de mantener trabajadores en ERTE, tal y como se vuelve a plantear desde las empresas afectadas. En Baleares, los transportistas han acordado no ir a la huelga el lunes, como tenían previsto, tras cerrar con el Govern ayudas directas de 5,5 millones. Aunque si no se soluciona el problema en la Península, el riesgo de que aumente el desabastecimiento es real.
En medio de este descontento general, el Gobierno central ha adelantado a este jueves la reunión con el sector que estaba prevista para mañana, en un gesto que pone de manifiesto la preocupación creciente en el seno de un ejecutivo que hasta ahora no ha sabido dar una respuesta solvente para resolver un problema de la magnitud del que nos afecta a todos.
Cabe esperar que hoy haya una propuesta clara y precisa sobre mesa, a diferencia del pasado lunes, cuando la indefinición y la escasa dotación de lo planteado por la ministra de Transportes no sólo no desbloqueó el problema, sino que provocó que más asociaciones se sumaran al paro. Sánchez ha asegurado que el Gobierno no se levantará de la mesa hasta que no haya una solución. Así debe ser porque el fin del conflicto no pueden aplazarse más. Hoy es el día.
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