Debemos rearmar a nuestros ejércitos. No solo por la amenaza de Putin y de Marruecos, sino también porque el rearme significa modernizar las herramientas que necesitan las Fuerzas Armadas para cumplir con su trabajo. Estoy en contra de cualquier forma de violencia y sobre todo de la guerra. Pero si que comprendo y acepto el principio de que si quieres la paz, prepárate para la guerra. Solo en este caso, estaría a favor de una defensa militar con armas contra quien intente atacar nuestro modelo de Estado y sociedad. En diversos foros en los que he participado estos últimos años, siempre he dado gracias a las leyes que limitan la posesión de armas a los ciudadanos particulares. Salvo la defensa en algunos casos: profesionales del transporte de dinero, joyas, artículos de gran valor, o el tiro deportivo están autorizados, Y aun así, cuidado con las personas que tienen un arma a mano. Muchas, cuando se enfadan o pierden el control de sus actos, sacan la pistola y… Recuerden el caso del periodista Amilibia que disparó y mató a un hombre en una discusión por un accidente de tráfico. Armas tenían antes los civiles conocidos como los Somatenes, catalanes con pistola que fueron abolidos con la llegada de la Democracia. Se imaginan que no se hubiese abolido esta figura civil y que durante el pasado intento de Golpe de Estado perpetrado en Cataluña, algunos jóvenes separatistas hubiesen tenido armas. O imagínense que algunos de los españoles más incultos y agresivos tuviesen armas y decidieran utilizarlas contra los seguidores del club de fútbol contrario. O piensen cuántos dispararían a su enemigo político. Lo malo es que los autores y los Medios de Comunicación de su cuerda, intentarían justificar el asesinato insistiendo en que ha sido en defensa propia, ya que el enemigo político les ha agrediendo con sus palabras, acciones, acusaciones y denuncias ante el juez. Por favor, no intenten aplicar este comentario a la actualidad política en España, ni tampoco en la de nuestras islas. Correríamos el peligro de creernos con la capacidad de juzgar y, ya de paso, condenar a los que no piensan como nosotros. No obstante, un ejemplo claro es la acusación de asesinato a los líderes del PP, ya sea en Madrid o en Valencia. O a los toreros, o a los amantes de la caza. O a los que matarían al asesino de una mujer. Créame, estimado lector, que de este tipo de gente la hay y puede que más de la que nos imaginamos. La hay con armas de fuego, con armas blancas y con armas de voz y de pluma. Son los portavoces de los grupos sociales y políticos que, si tuvieran las de fuego, las utilizarían contra sus enemigos. Los enemigos de la Patria, del Estado, de la Nación o del País. Así lo vienen haciendo desde hace más de un millón de años. El humano es agresivo por naturaleza. Solo la educación ha conseguido hacer del animal un ser racional. Y la justicia, aunque a veces sea torticera, partidista y sumisa al poder establecido, ha conseguido con el castigo punitivo frenar la inconsciencia del acto brutal de matar a otro ser humano porque no comparte tus ideas. Más que un gobierno de líderes, deberíamos desear un gobierno de justos. Que así sea.