No perder la temporada turística en su totalidad es el objetivo de los hoteleros de Mallorca y para ello son fundamentales las decisiones que se adopten sobre las conexiones aéreas. El presidente de la Agrupación de Cadenas Hoteleras, Gabriel Llobera, reclamaba este miércoles en mallorcadiario.com la necesidad de que se marquen plazos concretos para poder abrir parte de la planta hotelera el 1 de julio. A su juicio, si no se fijan fechas ni se toman decisiones con celeridad sobre una conectividad aérea segura, será difícil mantener la actividad este verano y, lo más preocupante, podría afectar a la temporada del próximo año.
En esta misma línea trabaja el Govern balear directamente con touroperadores de Alemania, a fin de recuperar "cuanto antes" rutas aéreas que permitan la afluencia de turistas al archipiélago, consciente de que si no se restablece esta actividad, Baleares puede perder más que en ninguna otra comunidad. Este miércoles, y junto con la Comunidad Valenciana, Baleares ha reclamado al Gobierno y a la Unión Europea una estrategia conjunta para reactivar con seguridad la movilidad aérea y la actividad turística, tras la crisis sanitaria provocada por el coronavirus.
El objetivo parece identificado, pero es urgente avanzar en medidas concretas que permitan abrir con seguridad las conexiones aéreas y tener un turismo con todas las garantías sanitarias, a menos durante los meses centrales de la temporada. El miedo del sector es que España llegue tarde en esta carrera y actúe más lentamente que destinos competidores como Portugal o Grecia, que ya estarían en esta línea de acción.
Ante la negativa de las compañías aéreas de volar con asientos vacíos -una decisión lógica, ya que si se reducen las plazas se encarecería considerablemente el precio de los billetes- la opción más lógica es la de realizar test a los viajeros en sus aeropuertos de origen a la vez que se controlan a su llegada, junto con la desinfección de las instalaciones y establecimientos. Que los propios turistas asuman los 25 euros que pueden costar estos tests no es una idea descabellada si con ello se garantizan un entorno seguro, durante el viaje y en el destino.
Dar seguridad a los viajeros es fundamental y en esta tarea deben volcarse empresas y administraciones a fin de que la economía local -que se expone a una caída de 35 por ciento- sufra lo menos posible este año y, sobre todo, deje enfilada la forma de actuar para la temporada del año que viene.