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El sector funerario tampoco escapa a la inflación
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(Foto: J. Fernández Ortega)

El sector funerario tampoco escapa a la inflación

Por Josep Maria Aguiló
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jmaguilomallorcadiariocom/8/8/23
martes 01 de noviembre de 2022, 11:09h

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Las funerarias tampoco escapan a los efectos de la inflación. Coincidiendo con la tradicional festividad de Todos los Santos, el presidente de la Asociación de Funerarias de las Islas Baleares, Onofre García Prohens, explica a mallorcadiario.com las particularidades del sector en las islas; un sector que guarda diferencias con respecto a las costumbres de otros puntos del país, que también sufre el embate de la crisis energética y cuya actividad se hace especialmente visible en momentos de gran vulnerabilidad familiar, lo que le obliga a hacer gala de una gran sensibilidad.

El presidente de la Asociación de Funerarias de las Islas Baleares -AFIB-, Onofre García Prohens (Inca, 1969), explica a mallorcadiario.com algunas de las claves para entender de manera global la actualidad del sector. "Somos un sector bastante desconocido", reconoce. García Prohens es, además, el director de Parc de l'Auba, empresa familiar ubicada en Manacor que en su momento fue, como equipamiento conjunto, el primer cementerio privado, tanatorio y crematorio de España.

Parc de l'Auba se inauguró en 1997, hoy hace justo un cuarto de siglo. Dicha empresa posee, asimismo, un tanatorio en Felanitx. Desde aquella fecha, una de las cosas que más ha cambiado en el sector de las funerarias en Mallorca ha sido que "casi todos los municipios tienen ahora un pequeño velador o una pequeña sala en donde poder acoger a un difunto". Con anterioridad, esos espacios específicos sólo podían encontrarse casi en exclusiva en los hospitales o en los domicilios familiares de las personas fallecidas.

"Ahora se puede velar a una persona difunta en unas condiciones higiénico-sanitarias mucho mejores que antes", recalca García Prohens. Ese cambio ha ayudado, en cierto modo, a "desmitificar" un poco el hecho mismo de la muerte, "que en el fondo es tan natural como el hecho de nacer".

En la actualidad, sigue siendo muy habitual que muchas personas y familias residentes en la isla tengan suscrito un seguro de decesos, para que sea una aseguradora concreta la que se ocupe de todos los trámites y gastos una vez que la persona asegurada haya ya fallecido.

LIBERALIZACIÓN DEL MERCADO

Este sector se encuentra completamente liberalizado en España desde 1996, a raíz de un decreto ley estatal. "En nuestro país, el mercado funerario es un mercado totalmente libre, tanto por lo que respecta a las posibles instalaciones como por lo que se refiere a la libertad de elección por parte del usuario", especifica el presidente de la AFIB. Esa libertad de elección significa que los servicios funerarios de una persona que muera en un municipio pueden ser llevados a cabo por una empresa ubicada en otro municipio.

Por otra parte, García Prohens recuerda que cuando una familia adquiere una tumba en un cementerio municipal, lo hace por un periodo concreto de tiempo, "de cinco años como mínimo a cincuenta años como máximo". El contrato inicial puede ser renovado una vez que ha transcurrido ya íntegramente ese primer lapso de tiempo. Por tanto, más que hablar de la compra de una tumba en propiedad, lo más correcto en este caso sería hablar de una concesión o de un derecho de uso.

En ese sentido, hay ayuntamientos que lo que otorgan en concesión es sólo un solar en un cementerio, "por lo que luego es la familia del finado la que ha de construir la tumba". En estos momentos, el precio de un solar para hacer por ejemplo una capilla de 12 unidades se puede situar en torno a los 3.000 euros. Por lo que respecta a los nichos individuales ya construidos, los hay desde 1.500 o 1.600 euros hasta unos 4.000 o 5.000 euros, "dependiendo de elementos como la categoría o la altitud".

En ambos casos, los citados precios orientativos se refieren a las concesiones por un periodo de cincuenta años. En el otro extremo, es decir, cuando las concesiones son sólo por cinco años, para los nichos denominados de "alquiler", los precios oscilarían entre los 400 y los 800 euros, dependiendo de cada ayuntamiento.

EL PESO DE LA INFLACIÓN

"La inflación nos está haciendo mucho daño", lamenta García Prohens, quien indica que no sólo ha subido el precio de fabricación de los ataúdes -entre un 15 por cien y un 20 por cien-, sino también el coste del transporte de dichos ataúdes desde la Península hasta Mallorca o el precio de la energía. "En el caso de nuestra empresa, en el tanatorio de Manacor el coste del suministro mensual de energía eléctrica era de unos 2.000 euros hace un año y ahora estoy pagando unos 6.000 euros", critica.

El alza de los precios afecta también al coste actual de las cremaciones para cada empresa, que en el caso de Parc de l'Auba son realizadas con gasoil. "Una incineración supone unos 200 litros de combustible", recuerda su director, para añadir: "Antes pagábamos el litro a 0,60 céntimos y hoy lo pagamos a más de un euro". A todo ello habría que sumar las revisiones de los convenios laborales de los trabajadores.

Todos estos incrementos no se han podido repercutir todavía en las tarifas de los servicios funerarios que fueron fijadas en su momento entre las funerarias y las aseguradoras, pues los contratos que suscriben unas y otras son de carácter anual. El aumento de las tarifas tendrá lugar ya en enero, que tradicionalmente es el mes en que dichas tarifas suelen revisarse. "Creemos que los aumentos serán de entre un cinco por cien y un siete por cien", avanza García Prohens.

En el caso de que una persona no tenga suscrito ningún seguro, el coste global de los servicios funerarios cuando fallezca se sitúa ahora en una horquilla que va desde los 1.600 euros hasta los 5.000 euros. "Depende de lo que las familias quieran gastar", prosigue. Estos precios serían igualmente válidos tanto para los casos de incineración como para los casos de enterramiento. Más allá de los precios, en estos últimos años la opción de la incineración está cogiendo cada vez más fuerza.

UNA ATENCIÓN ESPECÍFICA

"Las personas que trabajan en el sector funerario han de tener siempre presente la situación de duelo por la que está pasando una familia concreta en un momento determinado", destaca García Prohens. En ese sentido, los empleados de las funerarias han de ser unas personas "con mucha empatía y con mucho tacto".

El objetivo final es ser conscientes de que cualquier servicio funerario que se preste ha de llevarse a cabo de forma perfecta. "Un posible error del tipo que sea, que en otras circunstancias no tendría importancia, aquí se visualiza mucho más", añade.

Como se ha señalado ya, García Prohens trabaja en la empresa funeraria familiar, de la que él representa la tercera generación. En cuanto a su cargo como presidente de la AFIB —asociación vinculada a CAEB—, lo desempeña desde hace ya unos doce años. Por último, recuerda que en Mallorca hay crematorios no sólo en Son Valentí y en Bon Sosec, sino también en otros puntos de la isla, en concreto, dos en Inca, uno en Manacor, uno en Artà y uno en Sóller. Además, hay uno en Ibiza y dos en Menorca.

"Yo creo que nuestro sector poco a poco se va abriendo a la sociedad y considero que eso es bueno para evitar posibles tópicos y prejuicios, ligados normalmente a determinados enfoques literarios o cinematográficos no del todo afortunados", concluye.

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