Una vez que usted haya puesto ya su cargo a disposición del Papa dentro de un mes, ¿cuál será el siguiente paso?
Seguiré en la Diócesis hasta que el Papa nombre a un nuevo obispo. Todo seguirá igual hasta entonces, no cambiará nada en ese aspecto. Como usted ha dicho, el próximo 28 de enero pondré mi cargo a disposición del Papa, si bien también me gustaría recalcar que un obispo tiene siempre su cargo a disposición del Papa, aunque no haya cumplido aún los 75 años. Pero en mi caso será dentro de un mes por una cuestión estrictamente canónica.
Más allá de que efectivamente seguirá en el cargo de forma interina, ¿qué balance hace hasta hoy de sus cinco años como obispo de Mallorca?
Bueno, son cinco años como titular, pero deberíamos añadir un año más como administrador apostólico. Ese año yo iba y venía de Barcelona, pero venía cada semana. Por tanto, son seis años en total.
"En Mallorca hay una creciente pobreza familiar e infantil. La pobreza es hoy severa para muchas personas y el problema de la vivienda lo tienen también numerosas personas de aquí"
Tiene razón, es cierto. ¿Cuál sería entonces su balance desde esa aún más amplia perspectiva temporal?
Le diría que para mí ha sido una gracia de Dios poder ejercer aquí este ministerio episcopal. Además, desde el primer momento lo he hecho con entrega y contando con todo el mundo. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, de vivencia de la fe, de mucha comunión eclesial y de caminar juntos. En cuanto a mi actitud, creo que ha sido de escuchar mucho, pues vine aquí sin ninguna directriz previa, dispuesto a servir a la Diócesis. Y sobre todo me ha gustado mucho ir progresando con el clero, los capellanes y los diáconos, que son los primeros colaboradores.

¿Destacaría algo más?
Destacaría también el trabajo con los laicos. He introducido mucho el laicado dentro de toda la gestión de la Iglesia. Asimismo, destacaría el papel de la mujer, que me parece muy importante. A un nivel ya más personal, he intentado que la visión que yo pudiera dar fuese la del Evangelio, que es una visión eminentemente social, de apertura a la sociedad. Por otra parte, como siempre pasa, una Diócesis te hace y tú haces la Diócesis. En definitiva, yo diría que personalmente ha habido una vivencia espiritual de la propia vocación, pero para poder ponerla al servicio de todo el mundo.
¿Cree que podría ser un valor añadido para la Diócesis que el futuro obispo sea mallorquín?
El lugar de procedencia no predetermina la actuación, predetermina el conocimiento que puedes tener del lugar, eso sí, y también el conocimiento que los otros tienen de ti. Por eso, a veces va muy bien que esa persona sea alguien de fuera, pero que conecte totalmente. Para mí, ese es el secreto. Yo estuve nueve años en Barcelona y no soy de Barcelona, pero me sentí tan integrado, que parecía más de allí que muchas personas originarias de la Ciudad Condal.
"Para mí ha sido una gracia de Dios poder ejercer aquí este ministerio episcopal"
Es muy importante saber integrarse siempre...
Como acabo de señalar, para mí el secreto es encarnarte allá donde estás. Por otra parte, siempre repito lo que dice el Papa en el sentido de que el obispo ha de estar en todo, delante, en medio y detrás. En definitiva, creo que el talante de la persona, la lectura que hace de la realidad o la capacidad de entrega y disponibilidad que tiene es esencial, así como también lo es el hecho de descubrir el camino con los demás, no uno solo, o el hecho de fiarse mucho de los demás cuando te proponen alguna cosa.
¿En su caso sería también así?
Yo creo que sí. De hecho, en las reuniones escucho mucho a todo el mundo y a veces he adoptado medidas que no habían sido propuestas previamente por mí, sino por otras personas. Yo tengo muy claro que, a nivel de fe, la acción del espíritu en cada uno de nosotros puede ser exactamente la misma, tanto si uno es un obispo como si es un sacerdote, un diácono o un laico. Dios actúa sobre las personas.

¿El resultado de escuchar a los demás es entonces positivo?
Sí, siempre que en sus propuestas haya aquella buena intención y la limpieza de corazón de la que hablan las Bienaventuranzas —"bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios"—. Aquel que es limpio de corazón ve mucho más allá de lo que ven nuestros ojos físicos. Esta percepción de la realidad desde la fe nos da la capacidad de poder ver las cosas de una forma más objetiva y global, y que afecta a todo el mundo.
¿Cree que años atrás vivíamos quizás la Navidad con mayor religiosidad que ahora?
Bueno, le diría que seguramente depende de los lugares y también de cómo se mire, pues si bien hay una forma de vivir lo religioso que se hace patente en actos muy concretos, también hay una forma de vivir lo religioso y lo cristiano desde actitudes más personales. En ese sentido, yo no reduciría la Navidad solamente a una pura celebración exterior.
"Me gustaría seguir haciendo un servicio a la Iglesia cuando ya no sea el obispo de la Diócesis de Mallorca"
¿Cuál es el sentido originario y primigenio de estas fechas?
En Navidad celebramos el nacimiento de Jesús. De hecho, es cuando comienza de hecho el cristianismo, no aún como sociedad organizada, sino como lo que le da la razón de ser. La Navidad es un momento en el que profundizamos sobre aquel origen, que luego dará pie a todo lo demás. Como sabe, es un origen muy humilde y de intento de penetración en la sociedad de su tiempo, aunque María y José constatan ya desde el primer momento un evidente rechazo hacia ellos.
¿En los días navideños se hacen a veces más patentes las necesidades sociales?
Así es, sí. Precisamente, hace unos días me reuní con un grupo de refugiados ucranianos que querían seguir viviendo en Mallorca —desde abril residían en un hotel de la Platja de Palma por mediación de la Cruz Roja y ahora se les está reubicando en centros de acogida, en algunos casos en la isla y en otros en la Península—.
¿Qué ocurrió tras ese encuentro?
A continuación, hablé con representantes de distintas instituciones y de la Cruz Roja, que me explicaron cuál es la situación actual de esas personas y los procedimientos que se están siguiendo para su reubicación, pues los plazos establecidos inicialmente para acogerlos se estaban acabando. Hay que tener en cuenta que todos pensábamos al principio que la guerra duraría dos meses, pero por ahora vemos que no se acaba.

Es cierto, sí...
Si esos ciudadanos ucranianos tuvieran más recursos, podrían alquilar una vivienda, pero aquí los pisos están muy caros y no tienen suficiente solvencia económica para poder acceder a un apartamento. El alto nivel de vida que hay en Mallorca no les ayuda a integrarse. No tienen apenas recursos y las ayudas que reciben no les alcanzan para poder alquilar una vivienda. Más allá de la situación concreta que afecta a estas familias ucranianas, yo recalcaría también la creciente pobreza que hay hoy aquí.
¿A quiénes afecta hoy más esa creciente pobreza?
Cuando hago referencia a esa creciente pobreza, me refiero tanto a la pobreza familiar como a la pobreza infantil. La pobreza es hoy severa para muchas personas y el citado problema de la vivienda lo tienen también numerosas personas de aquí, que tampoco pueden acceder a una vivienda digna o a un trabajo decente.
"He introducido mucho el laicado dentro de toda la gestión de la Iglesia. Asimismo, destacaría el papel de la mujer, que me parece muy importante"
El problema de la vivienda parece que siempre está ahí...
Bueno, recuerde que María y José van a pedir una vivienda y no se la dan. En el inicio del cristianismo, las mismas personas que lo encarnan ya se encuentran con esta dificultad. Para nosotros, ello es un acicate más para trabajar aún más y para intentar paliar todas las situaciones que le he descrito.
¿Diría que los mallorquines somos solidarios?
Sí, lo son. A pesar de todo lo que le acabo de exponer, también es cierto que Mallorca manifiesta un alto índice de solidaridad, que además se está demostrando especialmente en estos momentos. Hay un flujo de donaciones y de compartir que es constante, relacionado sobre todo con las cuestiones que le acabo de comentar. Y cuando hay una emergencia, la solidaridad se dispara. Personalmente, valoro mucho esta generosidad del pueblo mallorquín.
La progresiva secularización de la sociedad, ¿la viven con preocupación o la consideran un signo de los tiempos?
Las dos cosas. Yo le diría que es un signo de los tiempos y que la vivimos con preocupación. Por una parte, es un signo de los tiempos, porque la evolución que hace la sociedad es una evolución que, debido a muchos motivos, tiende a la secularización, es decir, a marginar a Dios y a evitar que intervenga en nuestra vida. Vemos que lo cristiano, lo religioso, no interesa. Lo digo sin culpar a nadie por ello, si bien luego hay personas que se apuntan a que eso sea así. Lo vemos, por ejemplo, sobre todo en el mundo de la enseñanza y también en el de la participación en la actividad eclesial.
"¿Un obispo mallorquín? A veces va muy bien que sea alguien de fuera, pero que conecte totalmente. Para mí, ese es el secreto"
¿De ahí viene también la preocupación a la que ha hecho referencia hace un momento?
Claro, de ahí viene esa preocupación, porque nos preguntamos cómo podemos hacer frente a esta realidad con la cara bien alta, sin condenar ni excluir a nadie, sino ofreciendo aquello que nosotros tenemos, que es lo más importante y lo más sagrado, que es la persona de Jesús y el Evangelio.
Aun así, ¿ve también hoy algún otro posible signo de los tiempos que pueda ser considerado positivo?
Le diría que sí, pues también es un signo de los tiempos que en estos momentos están apareciendo nuevas formas de vivir la fe y de integrarse en la Iglesia, muy en consonancia con aquello a lo que aspiró el Concilio Vaticano II, que era una Iglesia en diálogo con el mundo. De hecho, lo que estoy experimentando personalmente aquí es que cuando hablas directamente con muchas personas, que pueden ser de otra religión o no creyentes, nos entendemos y encontramos muchos puntos comunes. Esto es muy importante.
¿Considera que el Papa Francisco ejemplifica ese espíritu del Concilio Vaticano II?
Efectivamente. Lo ejemplifica el Papa y también lo ejemplifican los obispos y los cristianos que le seguimos. El Papa ha captado siempre muy bien la intuición del Concilio, que no es sólo la letra de los documentos, sino también el espíritu, el estilo y el talante que hace que las personas se abran al mundo y dialoguen, y que no haya prejuicios ya de entrada. Por eso, siempre he dicho que nos podemos entender con cualquier ideología siempre que no vaya en contra de la persona y que busque el bien común. En el campo de la política, esto es muy importante para el diálogo.
¿Cómo surgió la idea del libro 'La huella del Señor'?
Surge a raíz de que en 2020 me concedieron el Premio Derechos Humanos —otorgado por la Asociación Cultural Proyecto Nacional de Cultura Granada Costa—. Cada vez que se otorga esta distinción, se edita con posterioridad un libro de homenaje a la persona premiada. En 'La huella del Señor' colaboraron casi 130 personas con sus propios textos, entre ellas políticos, obispos, sacerdotes y periodistas.
"Hay una forma de vivir lo religioso y lo cristiano desde actitudes más personales. En ese sentido, yo no reduciría la Navidad solamente a una pura celebración exterior"
¿Qué textos aportó usted?
Por mi parte, aporté una selección de conferencias, pastorales y artículos escritos por mí. Hay también un amplio reportaje fotográfico en el libro. Además, aparece una entrevista de varias páginas —realizada por el profesor universitario y poeta Diego Sabiote—. En esa entrevista explico mi vida, sólo mi vida, no mi vida y milagros —sonríe abiertamente—, desde la infancia hasta ahora.
¿Cuándo tuvo lugar la presentación de ese volumen?
La presentación del libro tuvo lugar en Madrid el pasado 2 de abril y estuvo a cargo del cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, y del periodista Alfredo Amestoy. La intervención de Amestoy fue impresionante, sin leer un solo papel. Había leído el libro y estaba entusiasmado con su contenido. Amestoy ha cumplido ya 81 años, pero todavía tiene una gran vitalidad.
¿Le gustaría volver a dirigir una parroquia después de que el Papa haya elegido ya a su sucesor al frente de la Diócesis?
Sí, me gustaría, ha sido mi vida siempre. Dicho esto, cuando un nuevo obispo toma posesión de su cargo, su antecesor es totalmente libre de adoptar la decisión que quiera o de ir a donde desee. En mi caso, tanto puedo quedarme aquí como ir a Menorca o a Barcelona. Además, también he dicho ya en alguna ocasión que me haría ilusión ir a estudiar durante un tiempo a un lugar como Tierra Santa, en donde puedes profundizar mucho más en la palabra de Dios, que ha sido un poco mi obsesión siempre.
¿No se cierra entonces a ninguna posibilidad?
Exacto. De momento, aún no tengo planeado nada en absoluto, aunque me gustaría seguir haciendo un servicio a la Iglesia. De hecho, aunque me retire, seguiré siendo obispo. En ese sentido, me gustaría recordar que actualmente hay obispos que siendo ya eméritos, han sido designados administradores apostólicos, mientras que hay otros que se quedan en la misma Diócesis o que conviven con el obispo nuevo que acaba de entrar. En cierto modo, hay todas las posibilidades que uno quiera, como por ejemplo también la de estar en un santuario y poder ser el capellán de ese santuario y acoger a la gente.
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