Sanz Roldán, quien dirigió el CNI desde 2009 hasta 2019, ha sido mencionado en diversas ocasiones en medios de comunicación en el contexto de las grabaciones realizadas por el excomisario José Manuel Villarejo. En dichas grabaciones, Corinna Larsen, empresaria y antigua amiga cercana del Rey Emérito, afirmaba haber recibido amenazas y presiones por parte de Sanz Roldán, supuestamente bajo instrucciones de Juan Carlos I. “No voy a hacer declaraciones sobre Villarejo o Corinna” ha afirmado en la entrevista en exclusiva que ha concedido a mallorcadiario.com.
Durante su mandato, Sanz Roldán siempre negó categóricamente estas acusaciones, defendiendo la integridad y legalidad de las actuaciones del CNI, “hay una sentencia del tribunal británico que lo dejó claro” continuaba explicando Sanz Roldán en la entrevista sobre el caso de Corinna. En 2017, el general presentó una querella por calumnias contra Villarejo después de que este afirmara en un programa de televisión que el entonces jefe del servicio de inteligencia español había amenazado de muerte a Corinna Larsen.
A pesar de su retiro, Sanz Roldán mantiene una postura firme sobre la confidencialidad de las operaciones del CNI. En la entrevista, Sanz Roldán ha mantenido su secretismo. "Lo que era secreto, continúa siendo secreto incluso aunque ya no sea director", enfatizando su compromiso con la protección de información sensible y la seguridad nacional.
El Caso Villarejo ha sacudido los cimientos de diversas instituciones en España, revelando una red de corrupción y espionaje que ha implicado a figuras de alto perfil. Villarejo, quien fue arrestado en 2017, ha sido acusado de múltiples delitos, incluyendo revelación de secretos y pertenencia a organización criminal. “El daño reputacional a los servicios secretos por parte de Villarejo es absolutamente cero” ha comentado tajantemente Sanz Roldán.
Las grabaciones de Villarejo, en las que Corinna Larsen menciona supuestas amenazas y detalles sobre la relación con el Rey Emérito, han generado un intenso debate público y mediático. Sin embargo, muchas de estas afirmaciones no han sido corroboradas en sede judicial. De hecho, en 2019, el Tribunal Supremo archivó una querella que involucraba al Rey Emérito y a Sanz Roldán, entre otros, por considerar que no había indicios suficientes para proceder.
La postura de Sanz Roldán refleja la importancia de la discreción en asuntos de estado y la protección de la información clasificada, incluso después de haber dejado el cargo. “Lo que era secreto mientras fui director no deja de serlo cuando dejo el cargo” ha finalizado.