“Reducir los aforos de bares, restaurantes y cafeterías sería un golpe de muerte para el sector que ya se está viendo terriblemente afectado” declara Alfonso Robledo, presidente de Restauración CAEB. Hay que recordar que, actualmente, tal y como ha confirmado Hostelería España, la facturación en el sector de Baleares se ha desplomado un 65’4% respecto al año pasado.
“Para el sector la salud y la seguridad de clientes y personal es lo primero y por ello llevamos a cabo un cumplimiento estricto y riguroso de la normativa sanitaria”. Por ello, añade Robledo, “el control y la seguridad en los establecimientos está más que garantizado”.
Algo que, por el contrario, “no está pasando en los núcleos familiares ya que cuando te reúnes con familia y amigos es imposible controlar que se están cumpliendo todas las normas porque, en general, el ambiente relaja nuestra actitud cosa que en un restaurante no pasa”.
De hecho, el pasado 14 de julio el ministro de Sanidad, Salvador Illa, confirmó durante la sesión de control al Gobierno en el Senado que ;el 45 por ciento de los brotes activos que había en ese momento tenían su origen en el ámbito familiar.
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Desde la asociación piden que sólo se lleve a cabo una reducción del aforo en el sector de la restauración únicamente si es “estrictamente necesario” ya que la situación actual es “dramática” y una medida de este calado conlleva una reducción inmediata de ingresos, despido de personal y por lo tanto “el cierre permanente de muchos negocios que no serán capaces de sobreponerse”.
Si esto último llegara a ocurrir, proponen desde Restauración CAEB, “le pedimos al Govern que contemple la posibilidad de ampliar las terrazas y poder compensar así las pérdidas que habrá al haber reducido aforo en el interior de los establecimientos”.