El Paseo Marítimo de Palma está en obras desde noviembre de 2022 y todavía no se sabe cuándo se terminarán los trabajos de esta remodelación integral en la que se acabarán invirtiendo más de 40 millones de euros de dinero público; aunque todo indica que será antes del verano de este 2025.
Aunque el proyecto busca crear un espacio más sostenible y peatonal, la eliminación de más de 1.000 plazas de aparcamiento ha provocado un serio problema a vecinos y comerciantes. Y la solución a este problema no será rápida, por cuanto el nuevo parking subterráneo que se anuncia por parte de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), todavía tardará al menos un lustro en ser una realidad. Y habrá que ver quién se hace cargo de construirlo y con qué recursos.
La APB y el Ayuntamiento de Palma han priorizado la ampliación de aceras y la creación de zonas verdes, sacrificando espacios destinados al estacionamiento. El impacto negativo que la carencia de plazas donde estacionar el vehículo privado lo sufren de forma directa los negocios que todavía sobreviven en la primera línea de mar. “Sin parking no hay negocio”, se lamentan los comerciantes de la zona.
Los residentes lamentan la falta de previsión en la planificación de este enclave urbano de capital importancia para la ciudad de Palma
Pero no son únicamente los comerciantes los perjudicados. También los residentes lamentan la falta de previsión en la planificación de este enclave urbano de capital importancia para la ciudad de Palma. Se ha generado un problema sin tener una alternativa que pueda paliar las consecuencias perniciosas de suprimir de un plumazo más de un millar de plazas de aparcamiento.
Es evidente que la remodelación del Paseo Marítimo, aunque bien intencionada, adolece de una planificación integral que contemple las necesidades de todos los usuarios. La falta de aparcamientos y la ausencia de soluciones a corto plazo ponen en riesgo la viabilidad económica de la zona y la calidad de vida de sus habitantes.
Ahora corresponde a las autoridades reconsiderar el proyecto y buscar medidas que equilibren la peatonalización con soluciones de estacionamiento adecuadas. Solo así se garantizará un desarrollo urbano sostenible que beneficie tanto a residentes como a visitantes, sin sacrificar la funcionalidad y accesibilidad que caracterizan al Paseo Marítimo de Palma.