Agentes de la Policía Nacional han detenido a siete personas en una investigación acerca de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual en Menorca, entre ellas a la líder del grupo: una mujer guineana dedicada a la financiación de viajes entre la isla y dicho país que se encargaba de captar a compatriotas -incluídas niñas- en serios problemas económicos.
Una de las víctimas fue obligada a prostituirse y tras negarse, fue amenazada con ser devuelta a Guinea Ecuatorial, por lo que intentó suicidarse.
PALIZAS, VEJACIONES A FAMILIARES EN SU PAÍS Y DEUDAS IMPOSIBLES DE SALDAR
A las víctimas se les exigía el pago de cifras desorbitadas -hasta 60.000 euros- que en ocasiones aumentaba bajo el pretexto de los costes de manutención, alojamiento, ropa y preservativos. De hecho, habían ideado hasta un sistema de multas para sancionar a las mujeres que desobedecieran a los integrantes de la red.
En ese caso, además de la amonestación económica, recurrían a las palizas o vejaciones de los familiares e hijos de las mujeres en su país.
UNA DE LAS VÍCTIMAS HA SIDO EXPLOTADA SEXUALMENTE DURANTE 12 AÑOS
La organización captaba a las víctimas mediante otros miembros que residen en Guinea. Aprovechándose de su vulnerabilidad económica y social -algunas de ellas son huérfanas- les ofrecían venir a España y regularizar su situación con reagrupaciones familiares fraudulentas, es decir, haciéndolas pasar por hijos de otros guineanos ya asentados legalmente en España.
Al llegar a nuestro país se les informaba de que habían contraído una deuda con la organización y que sólo podían saldarla mediante la prostitución.
Tanto es así que una de las víctimas llegó siendo menor de edad con documentación falsa y durante más de 12 año ha sido explotada sexualmente. En todo este tiempo, se calcula que podría haber pagado a la organización más de 100.000 euros.